jueves, 12 de julio de 2012

ANTIPSICÓTICOS VERSUS PLACEBO EN LA PREVENCIÓN DE RECAÍDAS EN ESQUIZOFRENIA: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA Y META-ANÁLISIS


Leucht S, Tardy M, Komossa K, Heres S, Kissling W, Salanti G, Davis JM. Antipsychotic drugs versus placebo for relapse prevention in schizophrenia: a systematic review and meta-analysis.  The Lancet, 2012; 379:2063 – 71. http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(12)60239-6/abstract . Comentarios al artículo arriba enlazado por Hilda Ferrero, estudiante de 5º curso, Facultad de Farmacia; Universidad Miguel Hernández.

Resultados y comentarios

En estudios previos se ha observado que el 80% de los pacientes con diagnóstico de esquizofrenia, recaen durante los  primeros 5 años. Esta recaída se suele dar a los meses o años tras de la retirada de la medicación. Por ello en la revisión se plantea la siguiente pregunta ¿deberían los pacientes que solo han sufrido un episodio agudo seguir un tratamiento antipsicótico mantenido?¿durante cuanto tiempo?.

Para intentar responder a esta pregunta en la revisión y el metanálisis se reevalua el uso de antipsicóticos frente a placebo para evitar las recaídas en la enfermedad, ya que en revisiones anteriores no se ha detallado mucho al respecto El tipo de paciente incluido en esta revisión padece un trastorno esquizofrénico y se encuentra en una fase estable de la enfermedad.

Las dosis estudiadas eran distintas entre los estudios, pero se estudiaron como equivalentes de 459mg de clorpromazina. Esta forma de analizar las dosis puede generar sesgos ya que en ningún momento se muestra una tabla de equivalencias.

Para evitar sesgos 16 estudios fueron aleatorizados adecuadamente y 18 presentaban una asignación oculta correcta. El resto se aleatorizaeron pero no se menciona ningún detalle al respecto. Excepto 2 estudios, todos fueron doble ciegos pero solo 3 de ellos confirmaron que el procedimiento fue correcto. En este punto cabe decir que el ciego y el enmascaramiento son difícil de mantener en estos medicamentos ya que los efectos adversos suelen ser muy llamativos.

Muchos protocolos consideraron la recaída una razón para excluir a los pacientes del estudio dando lugar a altas tasas de abandonos. Otra información dada de forma selectiva son los efectos adversos, algunos investigadores solo los comunican cuando afectan al menos del 5-10% de los pacientes. Aquí  se da una intranotificación de los efectos adversos y la interrupción de los estudios suele favorecer la sobreestimación de los efectos de los fármacos. En los análisis intermedios, no se especifica si la interrupción del estudio se debe a altas tasas de recaídas, a la falta de eficacia de los antipsicóticos o al aumento de efectos adversos

Otros sesgos que aparecen en los distintos estudios se deben a: una finalización temprana del estudio tras un análisis intermedio, las altas o bajas dosis, datos basales no homogéneos entre grupos, pérdida del ciego tras recaídas y alteraciones en la aleatorización .

Los datos de recaídas, readmisión y abandonos estaban muy bien recogidos, pero por el contrario los datos de suicidio y calidad de vida fueron escasos, y los que recogían la situación laboral de los pacientes muy escasos. Ninguno de los estudios había evaluado el grado de satisfacción de los cuidados recibidos.

Al evaluar los resultados para responder a la pregunta principal de la revisión, estos mostraron que pocos pacientes con terapia antipsicótica recayeron frente al grupo placebo. Esta diferencia se observó en todos los intervalos de tiempo estudiados y fue independiente de la duración del estudio.

En cuanto a los costes, menos de 1/3 de los pacientes tuvieron recaídas graves en las que fuera necesaria la hospitalización. Cuando los análisis recogían información tanto de las recaídas como de las readmisiones se observó que un 25% de los pacientes con antipsicóticos recayó frente a un 69% en el grupo placebo.

La principal causa de abandono fueron las recaídas ya que era motivo de retirada estipulado en los protocolos. Los abandonos por efectos adversos no fueron muy significativos. Estos efectos no se recogen bien, y por otra parte muchos de los efectos adversos en la esquizofrenia se asumen como parte de la enfermedad y por tanto no se tienen en cuenta.

Al finalizar los estudios el número de pacientes que habían empeorado era menor en el grupo tratado que en el grupo placebo. En la revisión no se especifica como se midió ese emperoramiento/mejoría.  Pocos pacientes tratados con respecto a placebo, tuvieron un comportamiento agresivo (solo se evalúa  a menos del 10% de la población).

En 3 estudios se observó que la calidad de vida fue mayor en el grupo con antipsicóticos. Únicamente en 2 estudios describieron la condición laboral de los pacientes y entre ambos grupo no hubo diferencias.

Tampoco hubo diferencias significativas en la mortalidad por cualquier causa, natural, suicidio o intento de suicidio, aunque cabe decir que el número de muertes fue pequeño.

Sin embargo, en el grupo tratado se observaron más efectos adversos que en el placebo (alteraciones en el movimiento, acatisia, distonía, uso de antiparkinsonianos, sedación, aumento de peso). La discinesia se dio más frecuentemente en el grupo placebo (puede deberse a la retirada brusca de la medicación). En de pacientes en los que al menos un se observó un efecto adverso no se encontraron entre los dos grupos diferencias significativas.

Con las formulaciones depot de haloperidol y flufenazina se observó un mayor  efecto que con otros antipsicóticos, este hallazgo también se contrastó con las formulaciones orales. Analizan las fórmulas depot por principio activo, pero no las orales, y entre las depot no se incluye la de risperidona, ni tampoco clozapina. En cuanto al análisis de haloperidol depot solo incluyen a 20 pacientes.

En cuanto a la eficacia de los antipsicóticos de 1ª generación frente a los de 2ª generación, tampoco se detectaron diferencias significativas.

No se encontraron diferencias a la hora de evaluar el efecto antipsicótico con el tiempo que el paciente llevaba estable. Incluso en pacientes que llevaban estables 3-5-6 años las recaída fueron mayores en el grupo placebo.

Tampoco influyó que el medicamento se retirase de forma brusca o de forma gradual, pues no se modificó la tasa de recaída.

El único factor estadísticamente significativo de la meta-regresión fueron las diferencias entre fármaco y placebo que disminuían con el paso del tiempo.

Incluso cuando únicamente se analizaron pacientes que no habían recaído en 3, 6 o 9 meses, los antipsicóticos seguían siendo más efectivos que placebo.

Discusión

 Esta revisión llega a la conclusión de que un tratamiento antipsicótico mantenido reduce considerablemente el riesgo de recaídas en pacientes esquizofrénicos durante 2 años . Los fármacos tienen un efecto especialmente importante en aquellos pacientes que han tenido 1 solo episodio o los pacientes que están en periodo de remisión, pero parece que el efecto antipsicótico disminuye con el tiempo.

Los profesionales sanitario necesitan saber si pacientes tratados que han estado estables durante un periodo de tiempo, todavía responden a la medicación o si no van a necesitar más los antipsicóticos. La reducción en las recaídas no difiere entre el grupo tratado y control cuando los pacientes han estado estables durante 3-6 años.

Desde el primer episodio, el tiempo de estabilidad más largo fue de 1 año, este dato podría utilizarse como el tiempo mínimo recomendado en un tratamiento antipsicótico mantenido.

La meta-regresión indica que los antipsicóticos pueden perder efectividad con el tiempo. Sin embargo en estudios de 1 año o menos de duración, esta pérdida de efectividad no se detecta. La mayoría de pacientes de los grupos placebo habían recaído al año, así que la diferencia del efecto a largo plazo podría explicarse porque los pacientes en tratamiento continúan estables.

Esta disminución del efecto se puede deber a muchos factores tales como la brevedad o prolongación de los estudios o a una disminución de la adherencia en el grupo tratado con el tiempo. Pocos investigadores revisaron el cumplimiento terapéutico en el estudio lo que también podría suponer una pérdida en la efectividad.

Los estudios no apoyan la hipótesis de que el efecto beneficioso de los antipsicótico se deba únicamente a la psicosis por supersensibilidad. Tampoco se puede decir que haya diferencias entre una retirada de la medicación abrupta o gradual, ni tampoco que el tiempo de retirada gradual influya. Aunque 3 de los estudios analizados muestran  que con la retirada brusca de fármacos las tasas de recaídas son mayores. En el tercer estudio, si se observó que la retirada brusca de flufenazina oral frente a la depot, aumentaba el riego de recaídas (solo duró 15 semanas, tiempo quizás corto para que toda la flufenazina se  haya eliminado) . Aun con ello, la revisión recomienda una retirada gradual, ya que el metanálisis puede que no tenga la suficiente sensibilidad para detectar esta diferencia, y la psicosis por supersensibilidad podría explicar solo una parte la disminución del efecto antipsicótico con el tiempo.

Dado que la estancia hospitalaria es el coste principal en el tratamiento de la esquizofrenia, el estudio de las recaídas es importante. La diferencia en el riesgo de recaída entre el grupo tratado y control fue mucho mayor que las readmisiones. En los costes calculados se debe tener en cuenta que menos de un 1/3 de las recaídas necesitaron ingreso hospitalario.

Los antipsicóticos mejoran el comportamiento agresivo, uno de los aspectos que más estigmatizan la esquizofrenia y que puede afectar a la vida social de los pacientes. El estudio de la calidad de vida de los pacientes es fundamental, porque es un indicador de la efectividad y efectos adversos. Sin embargo existen pocos estudios que nos informan de la situación laboral y en estos no se detectan diferencias entre grupos.

Pocos estudios revelan datos sobre mortalidad y suicidio así que esta duda queda todavía por resolver. Los antipsicóticos producen varios efectos adversos como aumento de peso, preocupante ya que puede desencadenar diabetes y ACV. En el grupo control aparece con más frecuencia la discinesia, que puede explicarse por aparición de un efecto rebote al retirar la medicación de manera brusca (más estudios para conocer si los efectos son nuevos o ya existían antes de la aleatorización) (se deben priorizar estudio de larga duración para evaluar la mortalidad y la morbilidad).

En los estudios realizados hace 50 años se utilizaban distintas definiciones de recaída, para evitar esta heterogeneidad del concepto se precisa universalizar las definiciones tanto de recaída como de estabilidad.

Las diferencias en la eficacia entre principios activos son pequeñas , con la excepción de clozapina. Sin embargo si se observó un incremento de la eficacia en el tratamiento con haloperidol y flufenazina depot.

Tampoco se aprecia diferencia en la efectividad de los antipsicóticos de 1ª generación frente a los de 2ª, salvo en los efectos adversos.

Opinión

A lo largo del texto muchos de los datos analizados como efectos adversos, comportamientos agresivos, empeoramiento de la enfermedad, necesitan ser analizados en profundidad. Se deben definir correctamente estos conceptos y posteriormente describir y concretar las herramientas de evaluación de los mismos. Por otra parte se debe realizar más estudios acerca de la calidad de vida y trabajo de los pacientes con enfermedad mental, además de priorizar también estudios de larga duración que evalúen la efectividad y la mortalidad de los antipsicóticos.

lunes, 9 de julio de 2012

USO DE ÁCIDO VALPROICO EN ESQUIZOFRENIA.



La actividad del ácido valproico esta relacionada con un aumento de los niveles cerebrales del aminoácido inhibidor, el acido gamma-aminobutírico(GABA), al inhibir los enzimas encargados de su catabolismo. Pudiendo implicarse en la fisiopatología de la esquizofrenia ya que el GABA inhibe la actividad dopaminérgica.1

 Recopilamos información sobre el ácido valproico para ver si esta demostrada su utilidad en el tratamiento de la esquizofrenia:

 Existen estudios que aprueban el uso de ác.valproico en el tratamiento de la esquizofrenia, como el realizado con 12 pacientes hospitalizados con un episodio agudo de esquizofrenia tratados con haloperidol, añadiéndoles placebo o ác.valproico. Observándose que con la adición de valproico se presentaba una mayor mejoría en la escala de impresión clínica global. Tras la retirada del ác.valproico el día 15 se observan sus efectos durante las siguientes 3 semanas. Debemos tener en cuenta que el tamaño muestral fue muy pequeño, perdiendo validez este estudio (2000).2

 Encontramos dos ensayos clínicos que comparaban la eficacia de la monoterapia con risperidona u olanzapina con la terapia añadiendo ácido valproico. En el primer ensayo (2003) se concluía que la adición del ácido valproico mejoraba antes los síntomas de exacerbación aguda sin embargo en el otro (2009) se concluía lo contrario, que no mejoraba la eficacia de la monoterapia. El diseño de los dos ensayos era idéntico aunque en el último y más reciente el tamaño muestral era mayor y también el tiempo de observación, por lo que si hubiera diferencias en la eficacia del tratamiento entre monoterapia y adición de valproico se hubieran detectado con mayor claridad y no fue así. 3,4

 Un ensayo clínico (2002) doble-ciego, placebo-control, se observó el uso del ác.valproico en individuos alcohólicos con el objetivo de disminuir la irritabilidad, hostilidad e impulsividad. Observándose un descenso significativo en la irritabilidad (utilizando el índice de hostilidad de Buss-Durkee) 5

 En otro artículo se plantean dos casos de mujeres esquizofrénicas tratadas con haloperidol a dosis altas y valproico que cuando se retira este último aparecen signos de galactorrea, síntomas extrapiramidales y empeoramiento en la escala PANSS, lo que pretende justificar la utilidad del ácido valproico como modulador de la transmisión dopaminérgica. Se trata de casos aislados en los que puede que el hecho de bajar la dosis del haloperidol sea suficiente. (2004)6

 En un estudio de 2004 se observó que la adición de ácido valproico a risperidona u olanzapina, redujo la hostilidad la primera semana de la administración, perdiendo la eficacia al terminar la semana. Concluyendo que el efecto en la hostilidad es independiente del efecto antipsicótico. 7 Este estudio coincide en duración, número de pacientes y autores con el realizado en el 2003(referencia nº3)

 En casos de esquizofrenia con hostilidad se probó la utilidad del ácido valproico unido a risperidona en comparación con la monoterapia con risperidona, midiéndose los resultados en la escala PANSS, en la escala de hostilidad, en la de impulsividad y la observación de la enfermería. Los resultados no mostraron diferencias significativas en el comportamiento, aunque los tratados solamente con risperidona abandonaban antes el tratamiento(2007).8

 En una revisión realizada en el 2008 sobre el uso de ácido valproico asociado a antipsicóticos se hace una lectura de los ensayos clínicos previos concluyendo que esta asociación podría ser útil en casos de esquizofrenia severa asociada a agresividad. Pero el tamaño muestral de los ensayos realizados hasta el momento no es lo suficientemente grande para sacar datos realmente concluyentes, además de ser a corto plazo e incompletos. 9

Con posterioridad se realizó el ensayo clínico de 2009, citado anteriormente (ref. 4), con el tamaño muestral y el diseño adecuado concluyendo que no.

 Un ensayo clínico doble ciego randomizado, se estudiaron 3 grupos tratados con antipsicótico + lamotrigina, ác. valproico o placebo. Para analizar si mejoraban la PANSS (escala de síntomas positivos y negativos), la escala de depresión, la escala de desmoralización y la impresión clínica global. Los resultados no reflejaron la utilidad de la adición de ác. Valproico o lamotrigina en la mejora de los síntomas.10

También se ha observado que en un estudio pequeño el ácido valproico mejoraba la discinesia tardía. 11


Respecto a la farmacocinética:

Encontramos un estudio nos indica que no existe interacción farmacocinética entre el ác.valproico y el haloperidol, al contrario de lo que ocurre con la carbamazepina y el resto de neurolépticos (interacción a nivel hepático, aumentándose el riesgo de abandono del tratamiento) 12

Otro estudio en el que se administraba en un grupo primero ácido valproico y después se añadía quetiapina y en otro grupo con el orden invertido para observar como se afectaba a las concentraciones plasmáticas de fármaco con la adición del segundo. Se concluía que no había interacciones significativas entre ambos fármacos. (2007)13


Respecto a los efectos adversos:

 La adición de valproico supone un aumento del riesgo metabólico asociado a olanzapina y risperidona.14

Los posibles beneficios en el tratamiento de la discinesia tardía con ácido valproico no compensa el riesgo de aparición de efectos adversos como la sedación o la ataxia.15


Conclusiones:

Con todo esto podemos concluir que la adición de ácido valproico en el tratamiento de la esquizofrenia puede estar justificado excepcionalmente y de forma correctamente monitorizada en pacientes con hostilidad, irritabilidad en ataque agudo o pacientes esquizofrénicos con problemas de abuso alcohólico. En el resto de casos no esta justificado su uso al no estar probada su eficacia por encima del tratamiento con monoterapia antipsicótica, superando los efectos adversos a los posibles beneficios.

La relación entre la concentración plasmática y la actividad de este fármaco no esta claramente establecida. Al saturarse las proteínas plasmáticas, el fármaco se distribuye a otros compartimentos más profundos, aumentando el volumen de distribución(al ser de coeficiente de extracción bajo), pudiendo llegar a acumularse hasta 3 semanas después, aumentando así la toxicidad.

El tratamiento se iniciaría con dosis de 15mg/kg/24 horas aumentándose hasta un máximo de 30mg/kg/24 horas. La duración del tratamiento sería de una semana, observándose sus efectos terapéuticos hasta tres semanas después por lo que su uso crónico no estaría justificado.1



ver tambien: (cita 4)
http://www.institutopsicofarmacologia.com/2010/05/el-acido-valproico-depakine-no-ayuda.html


Bibliografía:

1-Catálogo de medicamentos 2010, Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

2-Randomized, placebo-controlled pilot study of divalproex sodium in the treatment of acute exacerbations of chronic schizophrenia. J Clin psychopharmacol. 2000 Jun;20(3):357-61

3-Effect of Divalproex Combined with Olanzapine or Risperidone in Patients with Acute Exacerbation of Schizophrenia. Neuropsychopharmacology (2003) 28, 182-192.

4-Divalproex ER Combined with Olanzapine or Risperidone for Treatment of Acute Exacerbations of Schizophrenia.Neuropsychopharmacology (2009) 34, 1330-1338

5- The use of divalproex in alcohol relapse prevention: a pilot study. Drug Alcohol Depend, 2002 Aug 1;67(3):323-30.

6-Valproic Acid Induces Manifestations of Simultaneous Dopamine Enhancement and Reduction in Schizophrenia. Neuropsychopharmacology (2004) 29, 1217

7-Adjuctive divalproex and hostility among patients with schizophrenia receiving olanzapine or risperidone. Psychiatr Serv. 2004 Mar;55(3):290-4.

8-Risperidone alone versus risperidone plus valproate in the treatment of patients with schizophrenia and hostility. Int Clin psychopharmacol 2007;22(6):356-62

9-Valproate for Schizophrenia.Cochrane Database Syst Rev. 2008 Jul 16;(3):CD004028

10- A double-blind randomized trial of mood stabilizer augmentation using lamotrigine and valproate for patients with schizophrenia who are stabilized and partially responsive. J. Clin Psychopharmacol. 2009 Jun;29(3):267-71.

11-Augmentation of atypical antipsychotics with valproic acid. An open-label study for most difficult patients with schizophrenia. Hum psychopharmacol. 2009;24(8):628-38

12-Effects of carbamazepine and valproate on haloperidol plasma levels and on psychopathologic outcome in schizophrenic patients. J Clin psychopharmacol 1999 Aug; 19(4):310-5.

13-Open-label steady-state pharmacokinetic drug interaction study on co-administered quetiapine fumarate and divalproex sodium in patients with schizophrenia, schizoaffective disorder, or bipolar disorder. Hum Psychopharmacol. 2007; 22(7): 469-76

14-A 12-month randomized, open-label study of the metabolic effects of olanzapine and risperidone in psychotic patients: influence of valproic acid augmentation. J. Clin psychiatry. 2011; 72(12): 1602-10

 15-Gamma-aminobutyric acid agonists for neuroleptic-induced tardive dyskinesia. Cochrane Database Syst Rev. 2011 Apr 13; (4): CD000203









Realizado por estudiantes de 5º de Farmacia, Universidad Miguel Hernández: Joel Rodríguez Del Amo y María Luisa Ibarra Mira, supervisado por Dr. Emilio Pol Yanguas

miércoles, 13 de junio de 2012

Investigar el incremento de mortalidad por antipsicoticos en ancianos es una prioridad


En varias ocasiones hemos hablado de la ausencia de superioridad de los antipsicóticos atípicos sobre los típicos. Uno de los temas mas controvertidos en el uso de antipsicóticos en el control de los problemas de conducta en los pacientes ancianos con demencia. Tanto antipsicóticos atípicos como típicos se asocian con un aumento de la mortalidad en esta población. La medida en que algunos antipsicóticos aumentan mas el riesgo que otros, es una incógnita. Recientemente se publicó un estudio que mostraba que probablemente el comportamiento a este respecto podría ser desigual para los diferentes antipsicóticos.

http://www.saludyfarmacos.org/boletin-farmacos/boletines/may2012/puede-que-no-todos-los-farmacos-antipsicoticos-presenten-el-mismo-riesgo-cuando-se-prescriben-a-ancianos-para-el-control-de-problemas-de-conducta/

En este enlace hay un resumen en español de un artículo sobre esta cuestión publicado recientemente en BMJ

Puede que no todos los fármacos antipsicóticos presenten el mismo riesgo cuando se prescriben a ancianos para el control de problemas de conducta (Differential risk of death in older residents in nursing homes prescribed specific antipsychotic drugs: population based cohort study)
Huybrechts KF, Gerhard T, Crystal S, Olfson M, Avorn J, Levin R, Lucas JA, Schneeweiss S.
BMJ, 2012; 344:e977 (accesible en    http://www.bmj.com/content/344/bmj.e977)

La agencia europea del medicamento urge a investigar cuanto antes esta cuestión.

http://www.ema.europa.eu/docs/en_GB/document_library/Other/2012/05/WC500127477.pdf

Y me hago la siguiente reflexión: la industria no ha investigado este asunto como debiera ya que no lo necesita. Se les ha facilitado un suculento mercado sin haber hecho el trabajo, demostrar su eficacia y seguridad en el segmento poblacional diana. Si no les resultara tan fácil acceder a tipos de pacientes para los que no se ha autorizado el medicamento, tendrían un estimulo para investigar. Y no tendríamos ahora estas incógnitas.

Lo que parece claro es que el uso de antipsicóticos en ancianos incrementa la mortalidad, y por tanto su utilización debe ser restringida.



Emilio Pol Yanguas

miércoles, 6 de junio de 2012

RecurdaMed - ayudas al cumplimiento


La Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA), a través del Observatorio para la Seguridad del Paciente, ha lanzado recientemente una nueva aplicación móvil para smartphones llamada 'RecuerdaMed' disponible tanto para iOS (iPhone, iPad, iPod touch y Android. Su función es la del pastillero tradicional y con ella pretende conseguirse un mayor cumplimiento de la medicación, especialmente en pacientes polimedicados, crónicos o dependientes. Las ventajas que presenta frente a estos son: una mayor comodidad, puesto que se evitan los tachones y la pérdida de la hoja con la medicación a tomar, la posibilidad de activar alarmas para recordarnos la toma y la creación de una hoja con la medicación a administrar.

Desde un mismo terminal pueden crearse distintos perfiles, que incluyen datos básicos del paciente (nombre, edad, alergias e incluso puede ponerse fotografía) de modo que en un mismo terminal pueda almacenarse la información de varias personas: uno mismo, familiares, personas a su cuidado…con la medicación detallada.

Los medicamentos se incluyen desde una base de datos con más de 40000 productos, que pueden buscarse tanto por código nacional, como principio activo y nombre comercial. Puede incluirse tanto la fotografía del envase como la de las unidades (comprimidos, sobres, cápsulas…). Además permite incorporar la dosis, forma de administración y comentarios a cada uno de los medicamentos que se incluyen en la ficha de cada paciente.



'RecuerdaMed' ha sido elaborada con la colaboración de un comité asesor (farmacéuticos de atención hospitalaria y de atención primaria, médicos de familia, enfermeras, expertos en seguridad del paciente, expertos en usabilidad) y cuenta con la colaboración de la Escuela de Pacientes



Se puede descargar en:




Información elaborada por Ana Brotons Cantó, estudiante de 5º curso de farmacia, universidad Miguel Hernández


MORTALIDAD Y POLIFARMACIA CON ANTIPSICOTICOS, BENZODIACEPINAS Y ANTIDEPRESIVOS EN PACIENTES CON ESQUIZOFRENIA

Resumen del artículo:  Tiihonen J,, Swokas JT, Suvisaari JM, Haukka J, Korhonen P. Polypharmacy with antipsychotics, antidepressants or benzodiazepines and mortality in schizophrenia. Ach Gen Psychiatry, 2012, 69:476-83.  http://archpsyc.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1151489

por Ana Brotons Cantó. Estudiante de 5º curso de Farmacia, Universidad Miguel Hernández.


Las directrices actuales en el tratamiento de la esquizofrenia recomiendan la monoterapia antipsicótica. Esto se debe, en primer lugar a que la politerapia no ha demostrado aumentar la eficacia del tratamiento y en segundo lugar a que con la politerapia aumenta el riesgo de reacciones adversas.

Sin embargo, no se conoce si la combinación de la terapia antipsicótica con antidepresivos o benzodiacepinas tiene un efecto positivo para la esquizofrenia.

Hasta el momento de publicación de este trabajo existían únicamente dos estudios farmacoepidemiológicos al respecto.

 El primero, un estudio finlandés, se asocia al uso de antipsicóticos a una menor mortalidad respecto a los pacientes que no utilizaban los antipsicóticos. Pero no se estudió en detalle el efecto del uso concomitante de benzodiacepinas o antidepresivos.

El segundo, un estudio danés, observa que el uso de polifarmacia antipsicótica no contribuye a aumentar la mortalidad por causas naturales. Mientras que las benzodiacepinas si se asocian a un aumento del riesgo de mortalidad.

El principal problema de ambos estudios es el hecho de que incluyen todo tipo de pacientes, independientemente si son casos de diagnóstico reciente o de enfermedad ya diagnosticada desde hace tiempo.

El objetivo de este estudio es seguir a una cohorte de 2588 pacientes hospitalizados en Finlandia por un primer episodio esquizofrénico entre el 1.enero.2000 hasta 31.diciembre.2007. El estudio se realiza a través de los datos obtenidos de las bases de datos de mortalidad y prescripciones médicas realizadas en Finlandia.

La población sujeta a estudio son pacientes de entre 16 a 65 años con un primer diagnóstico de esquizofrenia (código F20)y que no hubiera recibido fármacos del grupo N05A (antipsicóticos) en los 6 meses anteriores a su admisión en el estudio. Un total de 33318 pacientes requirieron hospitalización por  trastornos esquizofrénicos. De ellos 7434 tuvieron el inicio de la enfermedad durante ese periodo y  2588 de estos pacientes fueron diagnosticados estrictamente de esquizofrenia durante la primera hospitalización.

Los datos acerca de la medicación fueron extraídos desde la base de datos Social Insurance Institute, que recoge los datos de todos los residentes en Finlandia. Los datos contenidos son la adquisición de medicamentos, el código ATC y la cantidad adquirida como DDD (dosis diaria definida).

Se definió el incumplimiento como la ausencia de adquisición de una prescripción con los mismos medicamentos de la prescripción previa. La duración de la prescripción se calculo dividiendo el total de la medicación (mg) entre las DDDs. Para evitar una desviación, puesto que existen pacientes que por prescripción utilizan cantidades menores a las de la DDD se añadieron 1,5veces la DDD y 14 días a la duración del medicamento.

Puesto que no se tiene información del tratamiento farmacológico en el hospital se calculó el riesgo de mortalidad incluyendo y excluyendo las muertes en el hospital y las personas-año.

Los datos de la prescripción se obtuvieron entre el 1.enero.200 y el 31.diciembre.2007. Y de los 4 años previos al inicio del estudio (1.enero 1996 a 31.diciembre.1999) para poder tener en cuenta el número de tratamientos previos al estudio.

Los datos acerca de la mortalidad fueron extraídos de las estadísticas finlandesas. De acuerdo a la legislación finlandesa toda muerte sospechosa de ser antinatural es sujeto de una autopsia forense, por tanto todas las muertes de este tipo (incluidas los suicidios) están basadas en los resultados de las autopsias.

En el análisis de la mortalidad de cada paciente, el período de seguimiento se dividió en intervalos de forma prospectiva. Para cada uno de los tratamientos fueron  demarcados intervalos clasificados como activo o no, puesto que un paciente puede cambiar su medicación y contribuir a aumentar el riesgo en un periodo.

El objetivo primario del estudio es determinar si aumenta el riesgo de muerte al usar polifarmacia antipsicótica respecto al uso de monoterapia, durante el uso de antidepresivos vs el no uso de antidepresivos y durante el uso de benzodiacepinas vs el no uso de estas.

El objetivo secundario es analizar si se producían un mayor número de suicidios y comparar el riesgo de la mortalidad entre el grupo que usaba 2 o más antipsicóticos respecto al grupo de los que solo usaba monoterapia.

El periodo de seguimiento para cada paciente comienza una vez sale del hospital diagnosticado de esquizofrenia y hasta la muerte del paciente o el final del estudio.

La edad  media de los pacientes es de 37.8 años y un 62% de los mismos eran hombres.  De las 160 muertes totales, 16 ocurrieron en la estancia hospitalaria (y se incluyen pese a no tener datos del tratamiento farmacológico que siguen durante la misma)

El resultado del estudio es que no se observa un aumento en el riesgo de mortalidad por el consumo de dos antipsicóticos (La razón de riesgo es de 2.09 IC 1.34-3.26), con el uso de antidepresivos el riesgo de mortalidad se redujo en el grupo que consumía antidepresivos (RR= 0.57 IC 0.28-1.16) y fue mayor en el grupo que usaba benzodiacepinas  (RR=1.91 IC 1.13-3.22).

En cuanto al riesgo de suicidio en pacientes con politerapia antipsicótica vs monoterapia fue de 0.87 (0.32-2.34), con el uso de antidepresivos del  0.15 (IC 0.03-0.77) y con benzodiacepinas del 3.83 (1.45-10.12).

La mayor tasa de mortalidad se dio en pacientes que no utilizaban antipsicóticos, ni antidepresivos pero si benzodiacepinas.

No se observaron diferencias entre las causas de muerte del grupo que utilizaba benzodiacepinas y el que no las utilizaba.

Del total de 2588 pacientes 904 de ellos (34.9%) usaba benzodiacepinas, y de estos 826 (91.4%) adquiria prescripciones por más de 28 DDDs o que está contraindicado por las directrices actuales de tratamiento.

La interrupción del tratamiento con benzodiacepinas normalmente provoca ansiedad, lo que puede contribuir a producir un comportamiento suicida. Sin embargo, este estudio no fue diseñado para poder analizar este aspecto.

Se ha de tener en cuenta que los pacientes con esquizofrenia frecuentemente son tratados con estabilizadores del humor como ácido valproico, carbamazepina, carbonato de litio, lamotrigina y topiramato. Este grupo de fármaco tiene como principal indicación la epilepsia. Sin embargo, no han sido motivo de este estudio por la complejidad de su análisis. Por una parte por la dificultad de estudiar cada uno de estos fármacos por separado, y por otra porque su estudio como un conjunto no resulta útil.

Pese a que se intentan excluir pacientes que hayan recibido medicación antipsicótica en los 6 meses previos al comienzo del estudio es posible que algunos de los pacientes consumieran este tipo de fármacos en algún momento de su vida antes del inicio del estudio.

Además en este estudio no se ha podido recabar información acerca de variables de confusión como el hábito tabáquico, el consumo de drogas o el IMC. Esto nos plantea el problema de no poder asociar las muertes relacionadas con las benzodiacepinas a un consumo concomitante de alcohol y drogas ilícitas que podrían explicarse como muertes accidentales o envenenamientos.

La catatonia y los problemas de sueño son dos de los síntomas que probablemente lleven al consumo de benzodiacepinas y antidepresivos, sin embargo solo están diagnosticadas en un 2% de los pacientes que se suicidaron (diagnosticados por el DSM-III-R), pero probablemente se dé en un mayor número de pacientes.

Los problemas de sueño se suelen tratar con ansiolíticos de acción corta como el zolpidem y zopiclona, que no se asociaron a una mayor tasa de mortalidad. Por lo que estas no explican los resultados obtenidos, pero se debe tener en cuenta que la polifarmacia aumenta el riesgo de las interacciones fármaco-fármaco.

Durante el tratamiento con benzodiacepinas la mortalidad se ve aumentada tanto por suicidio (283% aumento) como en causas no suicidas (60% aumento). Más de un 80% del total de muertes  incluyen tratamientos con benzodiacepinas con  DDDs superiores a 28 y más de un 90% de los pacientes utilizaba benzodiacepinas de vida media larga.

A modo de crítica podemos hablar, en primer de los intervalos de confianza de los objetivos del estudio, puesto que en muchos no encontramos significación estadística. En cuanto al intento de análisis estadístico de las causas de muerte con y sin benzodiacepina debemos considerar que el tamaño muestral es pequeño, por lo que no se consigue la significancia estadística necesaria para afirmar que existen diferencias.

Por otro lado, en puntos importantes no encontramos referencias bibliográficas, como en el caso de la “prohibición” de prescripciones superiores a 28 DDDs de benzodiacepinas.

lunes, 28 de mayo de 2012

¿Ivabradina frente a dosis óptima de betabloqueantes en insuficiencia cardiaca? Una pregunta no resulta por los ensayos clínicos autorizados.

 Sorprendentemente el estudio SHIFT (SHIFT Investigators, 2010) en el que se basa la autorización de la indicación de ivabradina en insuficiencia cardiaca, permitió que casi la mitad de los pacientes del ensayo no llegasen al 50% de la dosis diana de beta-bloqueantes, cuando es archiconocido que el empleo de dosis plenas de beta-bloqueantes es fundamental para extraer los beneficios que de este tratamiento se espera (y que incluye aumento en la superviviencia).

Es decir, en el ensayo SHIFT, parte de la frecuencia cardiaca era controlada mediante un beta-bloqueante (aunque como hemos dicho más de la mitad de los pacientes no llegaban al 50% de la dosis plena) y parte era controlada mediante ivabradina. Este hecho supone algunas cuestiones en torno a las conclusiones de los autores del ensayo:

1.    ¿Habría los mismos resultados de haberse empleado dosis óptimas de beta-bloqueantes?
2.  Si se emplean dosis óptimas de betabloqueantes (primera elección de tratamiento), ¿qué porcentaje de pacientes quedan con ECG en ritmo sinusal y FC>70 lpm que necesiten un control adicional de la frecuencia cardiaca?
3.    Lo anterior contextualizado en pacientes con clase funcional NYAH inferior o igual a III.
La guía clínica elaborada por el National Heart Foundation, es la única que hay registrada en el National Guideline Clearinghouse sobre manejo de la insuficiencia cardíaca crónica que mencione ivabradina y esté publicada con fecha posterior a la publicación del ensayo SHIFT (según consulta a base de datos hecha hoy).

Se trata de  una guía actualizada a octubre de 2011 y reseña lo que hemos acentuado nosotros: la estrategia de alcanzar la dosis diana con beta-bloqueantes es de primera elección frente a añadir ivabradina. Esta institución recomienda ivabradina “en aquellos pacientes con disfunción sistólica y hospitalización reciente por descompensación cardiaca, que estén en ritmo sinusal, y con una frecuencia cardiaca superior o igual a 70 lpm en reposo, a pesar de los esfuerzos por optimizar la dosis de beta-bloqueantes”, y esto lo hace con una fortaleza de recomendación grado B (National Heart Foundation of Australia and the Cardiac Society of Australia and New Zealand, Updated October 2011).

Curiosamente, la guía del Institute for Clinical System Improvement en su actualización de agosto de 2011, no menciona ivabradina en su algoritmo de tratamiento, a pesar de ya se había publicado en ensayo SHIFT (Institute for Clinical Systems Improvements, 2011).

Por el momento, otras instituciones (NICE) están estudiando el posicionamiento terapéutico que van a adoptar con respecto a ivabradina en insuficiencia cardiaca.

La revista Prescrire International (de prestigio en información farmacoterapéutica independiente), recuerda en su análisis varios aspectos importantes (Prescrire International, 2011):
  • Los pacientes incluidos tienen una funcionalidad NYHA II y III (no llegan al 2% los pacientes con NYHA IV), -aunque curiosamente en el ensayo y en el informe de la EMEA ¡no deja de mencionarse que los pacientes incluidos pertenecen a una clase funcional NYHA II-IV!-
  • Ivabradina no tuvo efecto sobre mortalidad por cualquier causa ni sobre mortalidad de origen cardiovascular, a diferencia de beta-bloqueantes que sí lo han demostrado.
  • En el subgrupo de pacientes que recibían al menos el 50% de la dosis óptima de beta-bloqueantes (que representaba un 56% de todos los incluidos), no se demostró diferencias en la variable compuesta primaria.
  • El estudio BEAUTIFUL (Fox, Ian, Steg, & al., 2008) que incluyó pacientes con insuficiencia cardiaca y cardiopatía isquémica, no obtuvo beneficios en pacientes que no estaban en tratamiento beta-bloqueante.
  • 1 de 5 pacientes tuvieron que abandonar ivabradina por bradicardia sintomática.
  • Los beta-bloqueantes (metoprolol, bisoprolol, carvedilol) a dosis óptimas en pacientes que lo toleren y que no tengan contraindicación han demostrado eficacia en variables finales que incluyen aumento de la supervivencia.
  • Y lo más importante, por lo que pudiera suponer de avance terapéutico: en aquellos pacientes que no se puedan alcanzar las dosis óptimas, no hay evidencia de que ivabradina supongan un beneficio clínico.
Por lo tanto está claro que la primera elección de tratamiento debería ser beta-bloqueantes a dosis diana. Pero veamos un sencillo análisis de coste comparativo de ivabradina frente a esta primera elección y a dosis terapéuticas:


Además falta por analizar lo que es quizás el aspecto más importante: la adherencia al tratamiento en pacientes con insuficiencia cardiaca. En la actualidad, la falta de adherencia al tratamiento en pacientes con insuficiencia cardiaca es el principal problema a abordar (por encima de encontrar nuevos tratamientos efectivos). Es decir, la optimización de los resultados farmacoterapéuticos en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica (disminución de tasa de reingresos hospitalarios, por ejemplo) viene por estrategias encaminadas a mejorar la adherencia de los tratamientos que ya han demostrado que funcionan y de los que tenemos garantías de resultados, más que aumentar la inversión en nuevos fármacos.

Por poner un ejemplo: si ingresa un paciente con el tratamiento estándar (del que tenemos garantías de éxito terapéutico), pero que tiene un bajo grado de adherencia al tratamiento y por tanto sigue sin tener controlada la frecuencia cardiaca, cumple con criterios de prescripción de ivabradina por esto último, y se le prescribe este tratamiento, lo cual suponen 2 dosis más al día, a parte de las que ya tenía. ¿No sería mejor invertir en programas que trabajen la adherencia al tratamiento? ¿Qué garantías tenemos que de que empleando ivabradina se alcancen los objetivos terapéuticos en este tipo de pacientes?

Se da la paradoja de que los pacientes que en principio serían los candidatos a ivabradina, son de los que menos garantías tienen de un supuesto beneficio. Es decir, de acuerdo con los datos disponibles, el paciente que podría beneficiarse del tratamiento con ivabradina sería aquel que:
  • Tenga diagnóstico de Insuficiencia cardiaca sistólica con fracción de eyección < 35%.
  • Clase funcional NYHA II-III (no NYHA IV)
  • Que se haya ensayado el tratamiento estándar para insuficiencia cardiaca, el cual debería incluir como mínimo IECAs (o ARA-II) a dosis diana, beta-bloqueantes a dosis diana y antagonistas de aldosterona.
  • Que a pesar de lo anterior, el paciente presente un ECG en ritmo sinusal y frecuencia cardiaca > 70 lpm y por tanto se tenga la sospecha clínica de que el paciente puede beneficiarse de un control más exhaustivo de la frecuencia cardiaca.
  • Que la adherencia al tratamiento estándar haya sido evaluada y sea alta (>90%) y por tanto, haya sido descartada esta causa como precipitante de descompensación cardiaca y/o del descontrol de la frecuencia cardiaca.
Esto nos dejaría con un espectro de pacientes muy limitado y, por otra parte, según la revista Prescrire International, como ya hemos mencionado, señala que no hay evidencia de que ivabradina pueda tener beneficios clínicos en pacientes que no hayan podido alzanzarse una dosis óptima de beta-bloqueantes (Prescrire International, 2011).

Pero ya está hecho: ya se permitió que en ensayo SHIFT infradosificase a los pacientes con betabloqueantes, introduciendo un sesgo importantísimo en la interpretación de los resultados, ya se autorizó su comercialización, ya de decidió financiarlo sin siquiera pronunciarse en un posicionamiento terapéutico o un uso restringido. El daño sobre la sostenibilidad del sistema, ya está hecho. Eso sí, que lo empecemos a co-financiar todos para que el barco no se hunda…

Paco Martínez Granados
Farmacéutico especialista de departamento de salud.
Num. colegiado: 292/6

Trabajos citados

Fox, K., Ian, F., Steg, P., & al., e. (2008). Ivabradine for patients with stable coronary artery disease and left ventricular sustolic dysfunction (BEAUTIFUL) : a randomised, double blind, plcebo controlled trial. Lancet , 372, 807-816.

Informe europeo público de evaluación (EPAR): Scientific discussion for Procoralan. (2012). EMEA. Retrieved Mayo 2012, from http://www.ema.europa.eu/docs/en_GB/document_library/EPAR_-_Product_Information/human/000597/WC500043590.pdf

Institute for Clinical Systems Improvements. (2011). Retrieved 2012, from http://www.icsi.org/guidelines_and_more/gl_os_prot/cardiovascular/heart_failure_2/heart_failure_in_adults__guideline_.html

National Heart Foundation of Australia and the Cardiac Society of Australia and New Zealand. (Updated October 2011). Guidelines for the prevention, detection and management of chronic heart failure in Australia. Retrieved 2012, from http://www.heartfoundation.org.au/SiteCollectionDocuments/Chronic_Heart_Failure_Guidelines_2011.pdf

Prescrire International. (2011). Heart failure: ivabradine is no better than optimised beta-blocker therapy. Prescrire International , 209-210.
SHIFT Investigators. (2010). Ivabradine and outcomes in chronic heart failure (SHIFT): a randomised placebo-controlled study. Lancet , 376, 875–85.
Tardif, J., Ford, I., Tendera, M., Bourassa, M., & Fox, K. (2005). Efficacy of ivabradine, a new selective I(f) inhibitor, compared with atenolol in patients with chronic stable angina. Eur. Heart , 26 (23), 2529-36.

jueves, 24 de mayo de 2012

CASO: PRECAUCIONES EN EL MANEJO DE BUPROPION EN UN PACIENTE CON FARMACOTERAPIA ANTIPSICOTICA


El paciente M.M.V.  quiere dejar su hábito tabáquico pero refiere que necesita medicación para ello, porque necesita ayuda. Está motivado, ha realizado varios intentos, incluida retirada progresiva, pero le generan ansiedad y han fracasado. Sabe que otros pacientes han abandonado los cigarrillo, algunos con ayuda de medicamentos. El paceinte esta diagnósticado de esquizofrenia paranoide cronica, y retraso mental leve. El paciente sigue un tratamiento farmacológico que incluye clozapina, haloperidol, zuclopentixol y diazepam. La médico de familia ha pensado en el uso de bupropión, pero dado lo complejo del tratamiento del paciente, solicita al servicio de farmacia información sobre las posibles interacciones con el tratamiento que ya recibe.

El tratamiento con más evidencia de eficacia para dejar de fumar en pacientes con esquizofrenia es el bupropión (1). En el metanálisis encontrado en la base de datos Cochrane (1), (ver material docente, en este blog), se muestra que en comparación con placebo el bupropión ayuda a dejar de fumar. Además en el mismo metanálisis no se observaron diferencias en cuanto a los síntomas negativos, positivos y depresivos de la enfermedad. Sin embargo, no hay evidencia de que estos efectos se mantengan a largo plazo.
En un ensayo clínico controlado (2) en el que se compara placebo y parche de nicotina frente a bupropión y parche de nicotina parece que el tratamiento con bupropión puede tener mayor éxito si se combina con parches de nicotina.

En la ficha técnica de bupropión (3) aparece que tras la administración concomitante de bupropión con diazepam en voluntarios sanos, se produjo menos sedación que cuando se administró únicamente diazepam. Por otra parte no se ha realizado una evaluación sistemática de la combinación de bupropión con antidepresivos (excepto desipramina y citalopram), benzodiazepinas (excepto diazepam), o neurolépticos.

En la búsqueda realizada de las fichas técnicas del resto de medicamentos que toma el paciente (haloperidol , clozapina , zunclopentixol y diazepam, no se han encontrado interacciones con bupropión) (3).

Sin embargo, realizando una búsqueda en Medscape (4), hemos encontrado que existe una interacción grave en el uso concomitante de clozapina y bupropión, ya que en uso concomitante aumenta el riesgo de convulsiones. Para prevenir este efecto convulsivante, se pueden utilizar ácido valproico (5), especificando claramente en la historia clínica que su uso es profiláctico durante el tratamiento antitabáquico (se retirará valproico cuando desaparezca la asociación). Con bupropión también parece que existe un aumento en los niveles plasmáticos de haloperidol, esta interacción está considerada como clínicamente significativa y requiere la monitorización del paciente.

Por otra parte, el consumo de tabaco puede aumentar la actividad enzimática de CYP1A2 (6), lo que provoca una disminución de la concentración de ciertos fármacos como la clozapina. En pacientes que dejen el hábito tabáquico los niveles plasmáticos de clozapina pueden elevarse y alcanzar niveles tóxicos. Puede ser necesaria una reducción de la dosis de clozapina.

En contraposición al tabaco (7), la cafeína aumenta la concentración de la clozapina en sangre. Por tanto también se debe tener en cuenta si el paciente consume cafeína, puesto que si el consumo de esta también se reduce produce cierta compensación- los niveles bajarian al reducir la ingesta de cafeína-.

En general la concentración plasmática mínima debe estar entorno a 250-550 microgramos/mililitro. Mientras que el límite máximo (para prevenir la toxicidad, convulsiones) se encuentra entre 600 -1000 microgramos/mililitro. Puesto que el riesgo de convulsiones se ve aumentado con concentraciones superiores a 600 microgramos/mililitro (8).

Además hemos observado en las fichas técnicas de los fármacos (3) y Medscape (4) otras interacciones entre los medicamentos del paciente como aumento del riesgo de prolongación QTc (clozpaina-haloperidol), aumento del riesgo de extrapiramidalismo (uso de haloperidol y zuclopentixol), aumento de la sedación (uso conjunro de clozapina, haloperidol, zuclopentixol y diazepam) y riesgo de colapsocardiorrespiratorio (clozapina-diazepam).

Por tanto, concluimos que el bupropión es útil en pacientes esquizofrénicos, pero que debemos controlar los niveles de clozapina en plasma para evitar el riesgo de convulsiones. Así mismo, para evitar este riesgo podemos utilizar ácido valproico como profilaxis durante el uso concomitante de clozapina y bupropión.

Comentarios adicionales: como se ha observado en Medscape, la polifarmacia con antipsicóticos presenta el problema de las interacciones entre los antipsicóticos, aumentando los efectos secundarios, sin aportar beneficios claros documentados, por lo que se debería revisar esta pauta.

Otra de las interacciones de carácter relevante es el uso de diazepam y clozapina, puesto que esta asociación aumenta el riesgo de colapso cardiorespiratorio. El riesgo parece mayor cuando se aumenta la pauta de clozapina y ya está instaurada una pauta con benzodiazepinas,

BIBLIOGRAFÍA
1) Tsoi DT, Porwal M, Webster AC. Interventions for smoking cessation and reduction in individuals with schizophrenia. Cochrane Database Syst Rev. 2010 Jun 16 ;CD007253
2) George TP, Vessicchio JC, Sacco KA, Weinberger AH, Dudas MM, Allen TM, Creeden CL, Potenza MN, Feingold A, Jatlow PI. A placebo-controlled trial of bupropion combined with nicotine patch for smoking cessation in schizophrenia. Biol Psychiatry. 2008 Jun 1;63:1092-6.
3) www.aemps.gob.es/cima/especialidad.do?metodo=verPresentaciones&codigo=57236 a 23.05.2012
4) Medsacpae interaction checker http://reference.medscape.com/drug-interactionchecker a 23.05.2012
5) Bazire S. Psychotropic drug directory 2005. Ed. Fivepin Limited. Salisbury 2005. pag 219
6) Sagud M, Mihaljević-Peles A, Mück-Seler D, Pivac N, Vuksan-Cusa B, Brataljenović T, Jakovljević M. Smoking and schizophrenia. Psychiatr Danub. 2009;21:371-5.
7) Bazire S. Psychotropic drug directory 2005. Ed. Fivepin Limited. Salisbury 2005. pag 268
8) Stark A, Scott J A review of the use of clozapine levels to guide treatment and determine cause of death Aust N Z J Psychiatry. 2012 Feb 10.

Información elaborada por Hilda Ferrero, Ana Brotons (Estudiantes 5º Farmacia) y revisada por Emilio Pol Yanguas (Doctor en Farmacia), colegiado 61/3

Acido Valproico - Lupus - Hidroxicloroquina - Psicosis: Un posible caso de cascada de prescripción médica y una actuación clínica desde la Deprescripción

Autor :   Álvaro Blanco Marqués (Estudiante último curso del Grado de Farmacia (UMH) Tutor: Dr. Francisco Martinez Granados ÁCIDO VALPROIC...