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viernes, 31 de mayo de 2013

Comentario al post "Consecuencias neurobiológicas de las recaidas en esquizofrenia"



Después de escribir un comentario a este post que he leido en Saltando Muros,http://blogsaludmentaltenerife.blogspot.com.es/2013/05/consecuencias-neurobiologicas-de-las.html, no he podido dejarlo publicado en comentarios al post, porque era muy extenso. Así es que lo dejo aquí.


Lo primero quisiera pedir al autor de este post es que nos permitiese el acceso a la bibliografía en la que se basan las siguientes conclusiones que he leído, con el fin de hacer un análisis crítico metodológico de los mismos, porque entran en confrontación con la bibliografía que personalmente manejo.


Una de estas frases es: “Los síntomas de la esquizofrenia relacionados con la no adherencia al tratamiento serían la negación de la enfermedad (que algunos autores han tipificado como el concepto neurológico de anosognosia), el deterioro cognitivo (de la memoria y la función ejecutiva), los síntomas negativos (apatoabulia), los efectos perjudiciales del alcohol y sustancias y la desconfianza al tratamiento por secundarismo.”


Hay una verdadera bastedad de artículos que analizan y estudian el fenómeno de la adherencia al tratamiento tanto en enfermedades crónicas como en la subpoblación de personas con diagnóstico de esquizofrenia. De entrada me gustaría salir de esta subpoblación, ya que la falta de adherencia a los tratamientos farmacológicos es un fenómeno que ocurre con la misma frecuencia en personas diagnosticadas de diabetes, nefrópatas, hipertensos, insuficiencia cardiaca o VIH, y su cuantificación está estimada en torno a un 50%(1). Pero es que incluso en el contexto de los ensayos clínicos (donde hay una monitorización del paciente inmensamente más estrecha y personalizada que en el mundo real), se describen tasas de abandonos del tratamiento del orden del 43-78% y subrayo, son datos generales en enfermedades comunes, por lo que no es un fenómeno que sólo se de en salud mental.


Por tanto la falta de adherencia a los tratamientos farmacológicos es un fenómeno común y se da en patologías donde no tiene sentido hablar de factores como la consciencia de enfermedad. En este sentido, podríamos equiparar el fenómeno de abandono del tratamiento con el fenómeno de absentismo escolar, pero claro, en el primer caso el sistema sanitario dice que esta gente son “malos pacientes”, en el caso concreto de la salud mental “que no son conscientes de que están enfermos” y en el caso del sistema educativo, evidentemente tienen la culpa esos “malos estudiantes”. Y nos quedamos tan panchos. 


Es en el estudio estas otras enfermedades (2) (donde el fenómeno de la falta de adherencia se ha podido analizar sin este tipo de sesgos de consciencia de enfermedad), donde se han llegado a conclusiones mucho más precisas y exactas que simplemente culpar al paciente de que “es que no es consciente de que está enfermo y no sabe lo que hace”. Bien, pues hay un 50-60% de sujetos con hipertensión arterial (entre las que puede haber algún psiquiatra) que son conscientes de que tienen hipertesión arterial (porque se lo dice un tensiómetro), pero que deciden no tomar su medicación, a pesar de evidencias mucho mejor asentadas que las que se exponen en este post (luego volveremos a ellas), porque la hipertensión arterial es un factor de riesgo de accidente cardiovascular, y por tanto, retorciendo el silogismo podemos decir que estas personas “se están dejando morir” porque su sistema cardiocirculatorio está deteriorándose progresivamente porque no se toman los antihipertensivos. Pero lo que sucede es que el conocimiento de este hecho (consciencia) no es suficiente para impactar sobre la inducción de un comportamiento crónico de por vida, como tomar medicamentos. Y esto es porque para adquirir hábitos y comportamientos crónicos hacen falta muchos más condicionantes que “el que te acojonen” y disculpad la expresión.  


¿Qué nos enseñan los estudios que han estudiado el fenómeno de la adherencia en otras patologías donde no cabe la posibilidad de sesgo en cuanto a consciencia de enfermedad? Pues nos enseñan que el comportamiento de la adherencia a los tratamientos crónicos depende de factores que entran dentro de lo experiencial, es decir, de lo que algunos autores (Cipolle, Strand) denominan “experiencia medicamentosa(2) y esto tiene que ver con la percepción de que esta experiencia medicamentosa está resultando netamente beneficiosa, y por tanto, decido adquirir el hábito


Otro factor clave que se ha identificado y que se expone en un extenso informe del NICE cuya lectura recomiendo si de veras se quiere profundizar en el fenómeno de la falta de adherencia (3), es que los pacientes, necesitan ser empoderados y ser absolutamente integrados en el proceso de toma de decisiones sobre sus tratamientos farmacológicos. Y esto es de nuevo, de sentido común. Personalmente no voy a cambiar mis hábitos de vida en función de que un médico me imponga un tratamiento. Si mi médico quiere que lo haga, tendrá que integrar mis valores, mi forma de ser y de pensar, y juntos, tomar una decisión. Sólo entonces podré tener un buen punto de partida para cambiar mis hábitos, porque he decidido tomar las riendas de mi propio proceso, ser parte activa en él, y si soy parte activa en él, evidentemente, quiero que se me integre en la toma de decisiones acerca de si prefiero haloperidol o ziprasidona… Es curioso cómo, si se piensa, el planteamiento biologicista pone inefablemente el énfasis en generar esta conducta de tomar fármacos para reequilibrar desequilibrios neuro-bioquímicos, y por tanto, muchas veces, relega el activismo del paciente a “tomarse una pastilla”, la cual no ha seleccionado ni decidido sobre ella o sus alternativas (lo han hecho por él). Por tanto, el mensaje “tómate esta pastilla” (que he seleccionado por ti) puede conducir coherentemente a una actitud pasiva del paciente hacia su proceso terapéutico. Nos cargamos cualquier militancia o activismo de la persona hacia su proceso de recuperación y encima, le decimos que tiene la culpa de no cumplir con él. Es kafkiano. 




Por lo tanto, y volviendo a la esquizofrenia, supongamos que a mí me la diagnostican mañana y me mandan una medicación para tomármela de forma crónica, ¿Qué pasa si a pesar de tomarme la medicación sigo escuchando voces? ¿Qué pasa si a pesar de tomarme la medicación, sigo teniendo ingresos en el hospital cada año y con la misma frecuencia que antes de tomarla? ¿Qué pasa si además de esto me ha hecho engordar 25 kilos y me han diagnosticado una diabetes por culpa de la medicación? Bueno, pues igual mi “experiencia medicamentosa” no esté siendo lo suficientemente buena como para seguir adquiriendo el hábito de tenerla. Pero en lugar de entender e integrar esto, cuando se lo cuento a mi psiquiatra, me puede decir encima “Oiga usted, es que no es consciente de lo que hace”. Bueno, pues no, lleva usted razón, si, si si, lleva razón, vale, hasta luego, muchas gracias! Y en cuanto salgo por la consulta me voy a buscar vida inteligente.


Hay un estudio muy interesante que pone de manifiesto la distancia abismal que existe entre las conclusiones que sacan los psiquiatras sobre los motivos que llevan a la falta de adherencia, y las que relatan los pacientes, porque a todo esto, no olvidemos que podemos preguntar a esta gente que por qué no se toma la medicación, y escucharlos, pero bueno, vayamos a los datos científicos que es lo que a algunos les entra. En este estudio (4), se les preguntaba a psiquiatras, cuidadores y pacientes por qué no se tomaban la medicación, se hizo un brainstorming y luego, por métodos cualitativos se clasificaban las respuestas. Los psiquiatras señalaron como primera causa de falta de adherencia la “falta de consciencia de enfermedad”. Los cuidadores y los pacientes señalaron como primera causa la “falta de eficacia”. Por lo tanto, invito al autor de este post, que deje de entusiasmarse con el concepto neurológico de anosognosia y empiece a familiarizarse con el sentido común y reflexione acerca de la relación existente entre una experiencia (tomar medicamentos lo es), y un hábito conductual adquirido de forma crónica. 


Otra de las sentencias que me han impactado es: “Este incumplimiento terapéutico conlleva un mayor número de recaídas y mayor resistencia al tratamiento. Lo cual se ha correlacionados con el hallazgo de pérdida del tejido cerebral con los episodios (diapositiva)”. Y le ruego que por favor nos facilite la referencia bibliográfica que me gustaría leerme con detenimiento este artículo.


Por último, el tema de que los antipsicóticos de segunda generación son neuroprotectores me sorprende leerlo porque tenía entendido que ya toda la comunidad médica se había enterado de que esto fue una falacia con propósitos comerciales, porque hace ya más de 10 años que se ha evidenciado que, en todo caso, los antipsicóticos podrían ser neurotóxicos, y que esta neurotoxicidad no depende de la generación del antipsicótico sino de la dosis a las que se emplean (a dosis elevadas mayor neurotoxicidad) y duración de tratamiento. Es lo que se evidenció en un estudio observacional (Ho BC, Andreassen NC, Ziebell S, Pierson R, Magnotta V.  Tratamiento antipsicótico a largo plazo y volumen cerebral, un estudio longitudinal de primeros episodios de esquizofrenia. Arch Gen Psychiatry, 2011; 68:128-37) que tradujimos y comentados debidamente en nuestro blog aquí.


Este estudio concluye lo contrario de lo que se enuncia en este post ya que evidencia una posible repercusión del tratamiento con antipsicóticos a largo plazo (independientemente de la generación del antipsicótico) sobre la atrofia de ciertas regiones cerebrales (cortex frontal, temporal y cerebelo) cuya disfunción guarda relación con la sintomatología negativa y cognitiva.



Por último lo de que los nuevos antipsicóticos desarrollan la conectividad cerebral, también me gustaría que me pasase la bibliografía al respecto.

Muchas gracias.

1.           Osterberg L, Blaschke T. Adherence to Medication. N. Engl. J. Med. 2005;353:487-97.
2.           Phatak H, Thomas J. Relationships Between Beliefs about Medications and Nonadherence to Prescribed Chronic Medications. Ann. Pharmacother. 2006;40(10):1737-42.
3.           Nunes V, Neilson J, O’Flynn N, Calvert N, Kuntze S, Smithson H, et al. Medicines adherence: involving patients in decisions about prescribed medicines and supporting adherence [Internet]. 2009. Recuperado a partir de: http://eprints.hud.ac.uk/14569
4.           Kikkert M, Schene A, Koeter M, Robson D. Medication Adherence in Schizophrenia: Exploring Patients’, Carers’ and Professionals’ Views. Schizophr. Bull. 2006;

viernes, 8 de abril de 2011

Me he permitido adjuntar varios enlace a "entradas" de postpsiquiatria.blogspot, dada su relación con los temas que tratamos en nuestro blog, y nuestra comunión de opiniones. Es agradable ver como cuando se aplica el sentido crítico a la información, y se mantiene una opinión con independencia de intereses ajenos al objetivo terapéutico, distintos profesionales coincidimos.




He seleccionado tres "entradas" pero hay muchas más de intrés para las personas preocupadas por el uso racional y razonable de los psicofármacos.



Emilio Pol




jueves, 24 de febrero de 2011

¿Por qué las instituciones sufren para conservar sus secretos?

Acabo de leer un artículo escrito por Felix Stalder, investigador del Instituto de Tecnologías de Viena y publicado en el periódico Le Monde Diplomatique con el título de esta entrada que no tiene desperdicio. En él se enuncia una frase que pronunció Julian Assange, el fundador de WikiLeaks describiendo su estrategia de lucha contra los poderes, atentos a ella, porque me parece extraordinaria: “Cuanto más injusta o celosa de sus secretos es una organización, más el miedo a las filtraciones confina a la paranoia a sus dirigentes y a la camarilla que toma las decisiones. (La divulgación de documentos) terminará inevitablemente en un empobrecimiento de los mecanismos de comunicación interna, en una mayor retención de la información y, en consecuencia, en una decadencia de los conocimientos a nivel de la organización como un todo”. Un poco antes de rememorar esta sentencia, el autor de este artículo señala que “los Gobiernos, por su parte, han aprendido las reglas del juego mediático y ellos mismos filtran las informaciones que desean divulgar”, concluyendo que los medios de comunicación actualmente son absolutamente dependientes de los centros de poder. “En este contexto, los blogs y el periodismo ciudadano aparecen como el relevo de estructuras mediáticas obsoletas”.

Bien, traslademos ahora estas organizaciones de poder al caso de la industria farmacéutica y sus transmisores de información hasta los agentes sanitarios que la consumimos. Podrían aplicarse idénticos silogismos, y podríamos sentir un breve atisbo de esperanza a quienes participamos de estas redes, internet, nos ha devuelto la posibilidad de una democracia y esto, aplicado a la salud, ha devuelto al pueblo –seres padecientes- la oportunidad de manejar un conocimiento veraz y de huir de las influencias que se alejan de cualquier otro propósito que no sea el restablecimiento de un equilibrio entre lo biológico, lo cultural, lo social y lo sistémico. Los agentes sanitarios, no podemos seguir en una actitud autoritaria, creyéndonos los únicos acreedores de un conocimiento que bien pensado, está sesgado y es fuertemente dependiente de quienes lo generan a su antojo; si queremos formar parte de la matriz universal que prospera en este siglo XXI, debemos ser conscientes de que sólo sobreviviremos si caminamos de la mano de aquellos que padecen y que buscan en nosotros una guía. Sólo si aportamos honestidad, respeto y humildad antes quienes, probablemente han adquirido más sabiduría, porque el sufrimiento, es la mayor fuente de sabiduría que el ser humano haya podido generar y esto no es comparable al tecnicismo memorizado que aportan las facultades universitarias actualmente. Si además adquirimos consciencia de que esta información de la que somos transmisores está cada vez más contaminada y alejada de la verdad, ¿que estamos aportando en realidad, sino un alejamiento del paciente que se expresa en el ya conocido problema de su “falta de adherencia al tratamiento instaurado”?. Los ciudadanos, enfermos o no, seremos cada vez más cultos y manejaremos fuentes de información alejadas de estas fuentes de poder, los pacientes serán incluso más cultos que nosotros y por supuesto más sabios, es vital por lo tanto, sino queremos una escisión completa, devolverles el principal protagonismo en el proceso de toma de decisiones de su tratamiento farmacológico. 
En fin, ya acabo, los comentarios son bienvenidos, un saludo a todos los que, conectados en red, estamos creando esta nueva comunidad que nos preocupamos por una gestión democrática del conocimiento en esta área de la psicofarmacología y la salud mental.

Francisco Martínez-Granados

Acido Valproico - Lupus - Hidroxicloroquina - Psicosis: Un posible caso de cascada de prescripción médica y una actuación clínica desde la Deprescripción

Autor :   Álvaro Blanco Marqués (Estudiante último curso del Grado de Farmacia (UMH) Tutor: Dr. Francisco Martinez Granados ÁCIDO VALPROIC...