lunes, 1 de diciembre de 2014

La medicalización de los cambios de humor: el marketing del nuevo trastorno bipolar



 
(The medicalization of “ups and downs”: The marketing of the new bipolar disorder)
Joanna Moncrieff

Traducción: Paco Martínez Granados

Resumen
El concepto de trastorno bipolar ha sufrido una transformación en las últimas dos décadas. Antaño se consideraba un trastorno mental grave y raro, en la actualidad se está diagnosticando con una frecuencia cada vez mayor por toda América del Norte y Europa, y se piensa que va a reemplazar a muchos otros diagnósticos. Este artículo muestra cómo el concepto moderno de trastorno bipolar ha sido creado respondiendo al esfuerzo de comercializar nuevos antipsicóticos y otros psicofármacos para el trastorno bipolar, de manera que estos medicamentos puedan emigrar fuera del anfiteatro de los trastornos mentales graves hacia un dominio mucho más provechoso como es el de los problemas emocionales del día a día. Ha surgido así una noción del trastorno nueva y flexible que no guarda parecido alguno con la concepción clásica del trastorno, y que puede aplicarse muy fácilmente a variaciones cotidianas del temperamento.

La afirmación de que el trastorno bipolar es una enfermedad del cerebro que surge como consecuencia de un desequilibrio bioquímico, ayuda a justificar esta expansión ya que se hace referencia al tratamiento farmacológico como algo específico y que apunta a una diana concreta, y se desvía así la atención de los efectos adversos y de otras propiedades de alteración de la mente que también inducen los fármacos.

Los problemas de conducta propios de la infancia también se han metamorfoseado al “trastorno bipolar pediátrico”, con el auspicio de los líderes de la psiquiatría académica y con la asistencia y financiación de las compañías farmacéuticas. La expansión del trastorno bipolar, como sucedió antes con la depresión, medicaliza dificultades sociales y personales y afecta profundamente a la manera en que las naciones occidentales conciben lo que significa “ser humano”.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Los psicofármacos nos están haciendo más daño que beneficio



Traducción de: Psychiatric drugs are doing us more harm than good)
Peter Gøtzsche
The Guardian, 30 de abril de 2014
http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/apr/30/psychiatric-drugs-harm-than-good-ssri-antidepressants-benzodiazepines

Parece que estemos en medio de una epidemia de psicofármacos, tal y como ocurrió en los años 80, cuando estábamos en la cresta del uso de benzodiazepinas (tranquilizantes). Las informaciones que se sucedieron alertando sobre el potencial adictivo de estos psicofármacos hizo que se redujese su consumo, pero al tiempo se experimentó un enorme crecimiento en el uso de los nuevos antidepresivos, los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina).

El Council for Evidence-based Psychiatry que se estableció con el propósito de revisar críticamente muchas de las suposiciones comúnmente aceptadas en psiquiatría moderna, publicó una gráfica que desvelaba que en el año 2013 y sólo en Inglaterra se produjeron más de 53 millones de prescripciones de antidepresivos. Es casi el equivalente de una prescripción para cada hombre, mujer y niño/a y representa un incremento en el consumo del 92% desde el 2003.

Las ventas de antidepresivos se han disparado estrepitosamente por todas partes y han alcanzado cifras tan elevadas que, en mi propio país, Dinamarca, -y suponiendo que la distribución de las prescripciones es equitativa- cada ciudadano podría estar en tratamiento durante seis años. La situación aún es peor si cabe en EE UU, un país donde la publicidad de medicamentos directa al consumidor está permitida y donde muchos más psiquiatras han sido “formados” gracias a la generosidad de la industria farmacéutica que ha sido más cuantiosa para la psiquiatría que para cualquier otra especialidad médica.

Empecé a percatarme de la envergadura del problema cuando me convencieron que dirigiera una tesis doctoral hace siete años en la que se comparaba a las benzodiazepinas con los ISRS. Esta investigación ha puesto de manifiesto que la gente acaba estando tan enganchada a los ISRS como lo estaban a las benzodiazepinas, y que 37 de los 42 síntomas de abstinencia eran comunes a las benzodiazepinas y a los ISRS.

Es difícil pensar que tantísima gente llegue a estar desequilibrada mentalmente y que este incremento en las prescripciones es reflejo de una necesidad auténtica, así es que hay que buscar otras explicaciones. Parece que hay tres razones fundamentales que explican este enorme crecimiento.

En primer lugar, las definiciones de los trastornos psiquiátricos son tan ambiguas que mucha gente sana puede acabar siendo diagnosticada de forma inapropiada. En segundo lugar, algunos de los psiquiatras que escribieron los manuales diagnósticos estaban entre los que recibían ingresos de la industria farmacéutica, y esto ha podido derivar también en la significativa inflación diagnóstica. En tercer lugar la conducta de la industria farmacéutica ha sido peor en psiquiatría que en el resto de áreas médicas, sólo hay que ver las multas por valor de miles de millones de dólares [1] que han acabado pagando las compañías por hacer marketing ilegal de psicofármacos al fomentar su uso para indicaciones no autorizadas. El incremento en las ventas también es reflejo de la dependencia que los pacientes desarrollan a los ISRS: pueden experimentar dificultades superiores para interrumpir los tratamientos incluso aunque las dosis se bajen poco a poco. La sintomatología de la abstinencia suele interpretarse erróneamente como una reactivación de la enfermedad que motivó la prescripción del fármaco o incluso como la aparición de un nuevo trastorno para el cual se requiere una nueva prescripción. Con el tiempo, todo esto desemboca en más dependientes farmacológicos y más consumidores crónicos.
Otro gran problema que tienen los psicofármacos es que pueden provocar los mismos síntomas que supuestamente alivian. Por desgracia, los psiquiatras tienden a incrementar dosis o a añadir más psicofármacos cuando un paciente remite efectos adversos.

El problema es que muchos de estos fármacos sencillamente no funcionan como la gente esperaba. El principal efecto de los antidepresivos no es la reducción de los síntomas de la depresión. No son mejores que el placebo en una depresión leve, son sólo un poco mejores en depresiones moderadas, y benefician sólo a una persona entre 10 que tengan una depresión grave. En más o menos la mitad de los pacientes provocan disfunción sexual. Los síntomas incluyen reducción de la libido, retardo en la eyaculación o el orgasmo o que no haya orgasmo ni eyaculación en absoluto, y disfunción eréctil. Los estudios que se han llevado a cabo tanto en humanos como en animales sugieren que estos efectos adversos persisten incluso por un tiempo prolongado tras la interrupción del tratamiento.

La FDA ha demostrado [2] que los antidepresivos incrementan las conductas suicidas hasta los 40 años, y se han reportado muchos casos de suicidios en personas sanas que tomaban antidepresivos por otras razones (por ejemplo por estrés o dolor). Otro informe dice [3] que, en personas de más de 65 años, los antidepresivos pueden matar a uno de 28 personas que hayan seguido el tratamiento por más de un año, ya que estos psicofármacos les lleva a sufrir caídas y fracturas de cadera. En realidad no está claro que los antidepresivos sean seguros para ningún grupo de edad.

Mis estudios de la literatura biomédica en esta área me han llevado a una conclusión muy desagradable: la forma en que estamos consumiendo los psicofármacos en la actualidad están causando más daño que beneficios. Deberíamos por tanto usarlos con mucha menos frecuencia, por menos tiempo, y siempre con un plan para interrupción del tratamiento, con el fin de evitar que la gente tenga que estar medicada para el resto de sus vidas.

Referencias
  1. Neville S. GlaxoSmithKline fined $3bn after bribing doctors to increase drugs sales. The Guardian, 3 de julio de 2013. http://www.theguardian.com/business/2012/jul/03/glaxosmithkline-fined-bribing-doctors-pharmaceuticals
  2. Laughern TP. Overview for December 13 Meeting of Psychopharmacologic Drugs Advisory Committee (PDAC). Memorandum. Center for Drug Evaluation and Research. 16 de noviembre de 2006. http://www.fda.gov/ohrms/dockets/ac/06/briefing/2006-4272b1-01-FDA.pdf
  3. Coupland C, Dhiman P, Morris R, et al. Antidepressant use and risks of adverse outcomes in older people: population based cohort study. Bmj 2011;343:da551 http://www.bmj.com/content/343/bmj.d4551

lunes, 27 de octubre de 2014

Testimonio de un psicótico


El Perro Rojo                 .


por Alfonso Rodríguez Sapiña
Poeta. Pensador. Escritor en "El Perro Rojo".




El camino que va de enfermar a tomar posición de que realmente sí necesitas medicación, pero que la atención psiquiátrica es un absoluto desastre, de que los métodos y conocimientos psi dejan mucho que desear, de que cuesta mucho explicarse ante amigos y más ante familiares: te encuentras con ingresos, silencios, provocaciones por parte de los profesionales. Las personas concienciadas sobre el problema resultan ser pocas, y todas con una visión parcial.

Los familiares no te creen cuando les cuentas que te ataron a la cama sin justificación alguna, o cuando un mostruito de seguridad hace el saludo fascista frente a ti. No quieren confiar en ti cuando sientes la necesidad de cuestionar la cantidad o clase de medicación. En algunos casos el ambiente familiar ha generado la enfermedad, cuando no el de estudios o laboral. En todos ellos el ambiente preestablecido es incapaz de gestionar, en un principio al menos, “esa personalidad rota”, digámoslo así. Los que te acompañan en tu día a día deberán animarte, escuchar tus dudas, delirios y sentimientos diversos.

Los familiares no creerán que es buena la aplicación de electro-shock o una lobotomía, pero si se lo dice un psiquiatra con suficiente autoridad, podrán creer cualquier cosa… ¡porque la mente es un misterio!... y desde luego la crueldad y la estupidez también… ¡¿si estuviera legalizada la esterilización como en tiempos todavía más oscuros, usted, familiar de “un enfermo mental”, lo aprobaría?! Vamos a ver si pensamos por nosotros mismos… ¿no sería mejor que ante una crisis se estableciera un protocolo de actuación para evitar ingresos? Y en caso de ingresar: ¿no debería ser más de acuerdo a un centro de descanso, tratamiento y rehabilitación, que no de acuerdo al “fantasmal” Manicomio donde se aplicaban “tecnicas” sin ton ni son y, poco menos que hacinados, gente de muy distinta problemática “convivía” allí? Y después de años algunos todavía no han logrado hacer vida fuera. Entre un sitio de estos y un calabozo no hay mucha diferencia… bueno, en verdad sí, la comida en los calabozos está más rica…

Aunque lo plantee mediante una broma esto ha sido y sigue siendo una pesadilla entre nosotros por mucho que no se comente o por mucho que estemos “acostumbrados”.

Enfermamos precisamente en un país con un alto porcentaje de paro, donde los trabajos a que puede aspirar un joven son mal remunerados, poco gratificantes y donde no existe ninguna cobertura específica para nuestra problemática que es, por ende, una problemática individual: tantas como diagnosticados somos.

La medicación no es gratuita, ¿qué ocurre?, ¿este Estado no puede negociar con las farmacéuticas (cuyos propietarios amasan millones) un precio relativamente asequible para que el usuario o familiar de usuario de Salud Mental, tenga asegurada su medicación? La salud es un derecho. Y en salud además, por su puesto, se trata de “prevenir antes que curar”. Claro que no vamos a ser tan utópicos como para pretender que un Estado que no es capaz de asegurar otros tantos derechos universales, detenga una tendencia que viene de antes, pero que se ha agravado con la crisis; para ser el gran benefactor que nos venden tantos políticos.

Cuando digo: “no vamos a ser tan utópicos”, no digo que nosotros los usuarios (psiquiatrizados o no) y los profesionales que nos atienden tengan claro hasta qué punto es clasista nuestra sociedad.

Los profesionales, en tanto trabajan, se pueden sindicalizar o, por lo menos, tienen un grado de cultura más elevado (por lo general). Están más al tanto del rumbo social y político que debería seguir “todo este asunto”. Es probable que de ellos surjan propuestas superadoras de mayor calado que entre los usuarios.

Pero una cosa es tristemente irrenunciable: la experiencia ante la brutalidad, el cinismo y la chapucería de los que como yo aún nos preguntamos:

¿REALMENTE QUIÉN ES EL ENFERMO?

Jodida pregunta, porque un examen atento nos obligaría no sólo a cuestionar la noción de mente, como algo separado del cuerpo o, más allá: ¿qué es eso de una mente dentro de un cuerpo? Si lo más generalizable sobre tal cosa es que “la mente genera pensamientos, que en caso de enfermedad son obsesiones o delirios”… fantástico, porque se recurre a una vieja clasificación de Freud y se omite (seguro que deliberadamente) la perversión que dicho en “cristiano” son el sadismo y el masoquismo.

Algunos sabemos que incluso añadiéndole un factor más a la enfermedad mental, seguiríamos sin tener algo riguroso, pero por lo menos toda esa gente que busca dañar estaría en tratamiento, nos evitaríamos cárceles, parlamentos, patronales y algún que otro psiquiatra.

Por otra parte, no existe una noción de “personalidad sana” entre todas las “ciencias psi”, que la separe tajantemente de una “personalidad enferma”. Cabría preguntarse ahora más bien, en este sistema:

¿REALMENTE QUIÉN HAY SANO?

También jodida pregunta, porque nos obliga a pensar en otros términos. En el sentido de que cada persona que compone una sociedad clasista, patriarcal, homófoba y que no ha entendido todavía el desarrollo de los niños-as, es susceptible de enfermar de una forma u otra. Claro que lo más llamativo será el enfermar del psicótico, porque éste querrá realizar su irrealizable fantasía y, al delirar, sentirá un miedo insufrible que verterá o canalizará de una forma “rara”. No es como una depresión, en la cual, desde fuera sólo se percibe una grandísima tristeza.

Y bien, si una personalidad “se ha roto” debido a unas circunstancias, sea esta personalidad “psicótica” o de otro tipo, habrá que atender al sujeto, tanto como las circunstancias que le han hecho enfermar: su entorno. Y si tal entorno no se puede cambiar, asegurarle otro más benigno. Claro que todo esto implicaría un cambio social muy importante: dejar claro que “la familia” no es siempre la solución y que creer ciegamente en ella es enfermizo (“familiaritis”), empezar a abordar los talleres, terapias y demás servicios como un deber que debe ofrecer si no el Estado, la “sociedad”, esto es, que sean servicios públicos, suficientes en número y calidad. Para lo cual debemos dejar de confiar en el conductismo y la psiquiatría oficial, que están muy enviciados en prácticas y categorías nada científicos. De nuevo añado: pensar por nuestra cuenta, de modo profundo, lo que nos conviene como colectivo e individualmente.

Es triste que, desde unas Universidades que dicen haberse regenerado desde el franquismo, salgan profesionales que ven un referente en aquellos que no ofrecen una calidad de vida mejor al enfermado. Esto es debido, no sólo a que dichos profesionales no están en contacto con la vida palpitante y herida de aquellos que ingresamos –especialmente- o simplemente aquellos que fuimos diagnosticados. Es debido también a la temática y el abordaje de los contenidos de las universidades.

Últimamente se habla mucho de que un proyecto político emancipador debería donar los sueldos de sus parlamentarios para vivir como “la gente normal y corriente”. Si los trabajadores psi tuvieran que pasar por un ingreso para obtener la aprobación de su gremio, tendrían más en cuenta el sufrimiento de muchos de nosotros y la inutilidad de muchos métodos. Igualmente los psiquiatras deberían probar una medicación cuando no tuvieran la certeza de que funcionara bien, a menos, claro, que fuera totalmente contraproducente para su cuerpo.

Es muy fácil “es que con esto y con aquello te pones mal y luego vienen los ingresos”. Seamos serios, porque aquí no se habla de fumar unos cuantos porros y que te sobrevenga una crisis. Simplemente estas absorto en tus pensamientos y eso produce alarma en tu familia. Claro, frente a esta memez de interpretación y uniéndolo a una justificación de un posible ingreso, te sale la rabia, ¿cómo no? Los familiares tampoco saben lo que es estar ingresado un mes en una planta sin que te dé el aire de la calle. Tampoco saben lo que es tomar una medicación que te deja “roque” en un momento. Adiós a un sueño natural y placentero. Dicen además que determinada medicación altera la memoria y los reflejos, ¡vaya! como los porros… pero en menor medida… ¿por qué no crean una medicación que nos haga reír aunque sea en menor medida?

Luego todos asienten cuando dicen que hay que ser flexibles (en la medida que mantengamos la enfermedad a raya). No me refiero, nuevamente, a tomarse una simple cerveza. Quedarse a dormir en casa de un amigo o con tu novia se convierte en foco de discusión. Si sales por la noche debes estar en casa a una hora ridícula a la que sabes que no vas a llegar. Podemos estar enfermos, pero no dejamos de ser jóvenes. Y con ello no quiero decir que lo único consistente en ser joven es una diversión estereotipada.

Después te enganchas al tabaco, un poco por dejar los porros, otro tanto porque te mueres de sueño. Conseguir tabaco y una paga mínima también se hace difícil si no recibes dinero de una pensión por una minusvalía que supere el 63%. Así que dependes de tus padres y/o de trabajos cutres. La disciplina familiar es esencial para que tengas autonomía, así que como no cumplas se acabaron el tabaco y los cafés. Bueno, esto sería apropiado con un chaval-a que “no hace ni el huevo”, que nunca ha hecho nada en casa. Que se ha pasado por el forro los estudios y tampoco quiere trabajar. Hay que motivarse y esta disciplina de pedir las cosas en determinado momento no creo que sea el mejor método. No son excusas, cuando te encuentras feliz, haces las cosas por tu cuenta o cuando te piden que lo hagas –siempre tratándose de tareas domésticas-.

A veces estás tan descontento con todo que odias a la gente de tu alrededor, porque exigen sin comprenderte; porque intentan ayudarte de una forma que no hace sino hundirte más. Porque a veces te dicen cosas hirientes de una forma que te quedas pensando: “el muy imbécil será capaz de decirlo con todo el corazón y pensará además que lleva razón”. El tacto en el trato brilla por su ausencia.

Después de dar tumbos algunos años, te encuentras con que les dan una pensión a tus padres en lugar de a ti y que ellos tienen que administrarla. ¡Ole y ole! ¿y la autonomía donde queda? Simplemente se te ocurre hacerte con el dinero y, con una falta total de visión, pensar que mientras te lo gastas conseguirás un trabajo lejos de tu casa.

¿Parece que vaya de víctima? Yo no voy a rehuir esta cuestión, pensando que es secundario, que es una “salida” que tienen algunos para justificar su trato y mi respuesta. No voy de víctima: he sido víctima, y por bastantes años. Si me he comportado con crueldad, ha sido en respuesta a otra crueldad. Con el tiempo he aprendido que más bien “hay que pasar y seguir con lo tuyo”. Pero hay veces que la falta de conciencia sobre lo que se dice es tan grande que te enerva. Esto casi todos los días te lleva a comportamientos que no desearías. Ojalá que la gente no pagara con el más débil su frustración, o su ignorancia con aquel que pretende educar. Ojalá hubiera un sano orgullo en lugar de la soberbia propia de las jerarquías y las disciplinas militares.

Cuando en el seno de las familias en que ha enfermado alguno de nosotros, así como entre los profesionales, nos tratemos en igualdad habremos dado un gran paso en no reproducir las relaciones de dominación que son propias de nuestra sociedad. Cuando un enfermado pueda decirle a su madre que exageró su adicción al cannabis, sin que esta se alarme por si vuelve a “probar”, o entra en otra discusión sobre los malos efectos de tal droga. Cuando un enfermado pueda decirle en total confianza a un profesional que muchos de los psiquiatras deberían estar en prisión o retirados de su profesión y que llama la atención que otros especialistas psi, así como personal de administración practican métodos inhumanos, ya sea por una orden, porque no saben hacer las cosas de otra forma o, simplemente porque quieren hacerlo así.

Cuando se abra un diálogo en que los más débiles tengan protección legal, cuando la verdad emerja con todos sus horrores, errores y aciertos; podremos iniciar un periodo en que “la enfermedad mental” o, mejor dicho, las distintas patologías sean entendidas socialmente y, a partir de aquí, erradicarlas.

Ya de nada nos sirven el pesimismo o las estadísticas o el respeto “en abstracto”. Hallada la fuente de la injusticia, se nos impone la concienciación, la organización y la lucha por construir otros modelos que nos vean como personas humanas con las que se puede y debe empatizar.

viernes, 26 de septiembre de 2014


 USO OFF-LABEL DEL ÁCIDO VALPROICO
Autores: Raquel Chillerón Cuenca y Pilar Hernández Pérez.
Estudiantes de farmacia en la Universidad Miguel Hernández de Elche.
 
 
Palabras clave: ácido valproico, off-label, esquizofrenia, psiquiatría, antipsicóticos, politerapia, trombocitopenia
 
RESUMEN
Introducción
El ácido valproico es utilizado frecuentemente en psiquiatría para tratar la esquizofrenia y otras afecciones. A pesar de ello, parece ser que su efectividad no es del todo clara. Por ello, el presente estudio tiene como objetivo conocer su frecuencia de uso, tanto fuera, como dentro de indicación.
Método
Se elabora un estudio transversal en una muestra de 167 pacientes residentes en el Centro Dr. Esquerdo. Para ello,  se realiza una ficha de recogida de datos y éstos se obtienen de la base del centro: HISCLIPA. Los fármacos asociados, han sido divididos en grupos para su análisis. Para identificar las interacciones entre los fármacos se ha utilizado el programa Bot PLUS 2.0 y los análisis estadísticos se han llevado a cabo con el programa G-Stat.
Resultados
El ácido valproico está prescrito en 1 de cada 3 pacientes del centro.  De los 53 pacientes que toman valproico, sólo en 8 su uso estaba dentro de las indicaciones de la ficha técnica, 5 tenían diagnosticado trastorno esquizoafectivo, pero el resto (75%) estaban fuera de indicación, la mayoría pacientes esquizofrénicos. La media de DDDs de valproico fue de 1,26 y del grupo de antipsicóticos de 3. Por término medio encontramos 6 fármacos asociados. El 18%  presentan trombocitopenia.
Conclusión
Se confirma el elevado uso de este medicamento en condiciones no indicadas, con el posible añadido de efectos adversos y una gran politerapia. Queda por determinar si los beneficios superan los riesgos en estos casos.
 
 
 
 
OFF-LABEL USE OF VALPROIC ACID
Authors: Raquel Chillerón Cuenca and Pilar Hernández Pérez.
Students of Pharmacy at the University Miguel Hernández of Elche.
 
Keywords: valproic acid, off-label, schizophrenia, Psychiatry, antipsychotic polytherapy, thrombocytopenia
 
SUMARY
Introduction
Valproic acid is frequently used in psychiatry for the treatment of schizophrenia and other illness. However, it seems that its effectiveness is unclear. Therefore, this study aims to determine the frequency of use, both outside and inside label.
Method
Transverse study was made ​​in a sample of 167 inpatients in Centro Asistencial Dr. Esquerdo. For this, a data collection sheet is done and these are obtained from the data base of the center: HISCLIPA. The combined drugs have been divided into groups for analysis. To identify interactions between the drugs was used Bot PLUS 2.0 software and statistical analyzes were performed with the G-Stat program.
Results
Valproic acid is prescribed in 1 of 3 patients of the center. Of the 53 patients taking valproico, only 8 were on-label, 5 had diagnosed schizoaffective disorder, but the rest (75%) were off-label, most of schizophrenic patients. Mean DDDs valproic was 1.26 and the group of antipsychotics the result was 3. On average we found 6 associate drugs. 18% have thrombocytopenia.
Conclusion
The common use of this medicine in off-label conditions, with possible adverse effects and polytherapy was confirmed. It remains to determine whether the benefits outweigh the risks in these cases.
 
 
 
 
 
 
INTRODUCCIÓN
 
El ácido valproico es un antiepiléptico, derivado de ácidos grasos. Según su ficha técnica1 está indicado para epilepsias generalizadas o parciales y para el tratamiento de episodios maniacos en el trastorno bipolar cuando el litio está contraindicado,  no se tolera o no responde de forma adecuada, como ocurre en episodios maníacos mixtos2. También puede considerarse, para la continuación del tratamiento después de un episodio maniaco en aquellos pacientes que hayan respondido a valproato para manía aguda.
Es relativamente bien tolerado. El efecto secundario más común es el temblor dosis dependiente y los síntomas gastrointestinales, especialmente la náusea. Ocasionalmente se observa trombocitopenia  dosis dependiente, por lo que está contraindicado en pacientes con esta patología3. Además es un fármaco teratogénico4, multiplicando por un factor entre 2 y 3 las malformaciones congénitas cuando la madre ha sido tratada con un antiepiléptico. No debe utilizarse durante el embarazo ni en mujeres en edad fértil, a menos que sea claramente necesario1.
La utilización de fármacos fuera de su indicación se ha convertido en un acto común en medicina, especialmente en el campo de la psiquiatría 5,6.Los estabilizadores del humor son útiles para atenuar los cambios de humor en el trastorno bipolar, pero su uso se ha extendido a los pacientes con esquizofrenia, ya que se cree que pueden ser útiles para controlar los impulsos y la agresividad. El ácido valproico es uno de los estabilizadores del humor más utilizado en psiquiatría7.
Valproico está siendo usado frecuentemente como coadyuvante en tratamientos de esquizofrenia, sin embargo hay estudios contradictorios a cerca de su efectividad. Estudios no controlados sugieren efectos beneficiosos del valproico en estados de ansiedad y en trastornos de estrés post-traumático3. Este uso fuera de indicación, está regulado por el Real Decreto 1015/2009 de 19 de junio,  en el que se declara que las  condiciones para la prescripción de medicamentos autorizados cuando se utilicen en condiciones distintas a las autorizadas, en todo caso, tendrá carácter excepcional8.
Entre las actividades del servicio de farmacia hospitalaria se encuentra la de realizar estudios de utilización de medicamentos, según cita la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarias9, por lo que este estudio se realiza a tal fin.
El objetivo del presente trabajo es conocer la frecuencia de uso de ácido valproico tanto en la indicación recogida en su ficha técnica, como su utilización off-label.  
 
 
 
 
MÉTODO
 
Es un estudio transversal. Se han incluido  los pacientes del centro Dr. Esquedo, que estaban siendo tratados con valproico (n=53) el día 7 de julio de 2014, independientemente del diagnóstico, la edad, el sexo, la unidad a la que pertenecían o cualquier otro factor diferencial. Se ha excluido a los usuarios del centro de día, ya que su tratamiento depende del centro de salud mental, y nuestro servicio de farmacia no participa en su dispensación.
Los datos de las historias clínicas han sido obtenidos a través de la base de datos HISCLIPA del centro psiquiátrico Dr. Esquerdo de San Juan, que incluye a todos los pacientes internos del centro. En HISCLIPA está recogida información que nos permite identificar al paciente, conocer su diagnóstico, con todos los documentos asociados (documento de ingreso, listado de problemas, informes de especialidades, analíticas, informe P.I.R...), así como la medicación (tanto el tratamiento en vigor, como el que ha estado recibiendo desde la creación de la base de datos) y su evolución (incluyendo informes de médicos, AST/TAS, DUE, farmacéutico…).
Se confeccionó una ficha de recogida de datos (anexo I), en la que consta el número de la historia clínica, el SIP, la unidad a la que pertenecen, la edad, el sexo, la fecha de ingreso, el diagnóstico principal, los diagnósticos asociados, si está indicado el uso del valproico por ficha técnica, si es VIH+, si hay embarazo, el tratamiento con valproico, todos los fármacos asociados, el resultado de la analíticas y el resultado de los niveles de ácido valproico.
En lo que respecta a estos ítems, en algunos casos fue necesario establecer los criterios operativos que hemos seguido para recoger y clasificar la información. Estos se exponen a continuación.
Se ha considerado que estaba indicado según ficha técnica los diagnósticos de epilepsia y los de trastorno bipolar, incluso cuando el paciente no se encontraba en episodio maníaco. El trastorno esquizoafectivo lo hemos tratado como una extensión de la indicación, analizándolo en un grupo diferente.
En cuanto al tratamiento con valproico, se recogen datos de la dosis diaria, la pauta y la cantidad de DDDs correspondiente10.Las dosis de valproico las hemos expresado en DDDs, aunque en la ficha técnica se indican por mg/kg, ya que no hemos registrado el peso de los sujetos.
Se registra todos los fármacos incluidos en el tratamiento, para después clasificarlos en los siguientes grupos: Grupo 1: N05B (Ansiolíticos-hipnóticos, más clonazepam); Grupo 2: N05A (Antipsicóticos); Grupo 3: N06A (Antidepresivos); Grupo 4: Eutimizantes, incluyendo lamotrigina (N03A), carbamazepina (N03A) y litio (N05A); Grupo 5: N03A (otros antiepilépticos menos pregabalina, clonazepam, ácido valproico, lamotrigina y carbamazepina); Grupo 6: Pregabalina (N03A); Grupo 7: Biperideno (N04A). De estos fármacos incluidos, hemos calculado las dosis, tanto individual como total de cada uno de los grupos, expresadas en DDDs10.
 
También se ha revisado la toma de omeprazol, ya que el tratamiento con dicho fármaco puede sugerir la presencia de molestias gastrointestinales, provocadas como efecto adverso del ácido valproico. Del mismo modo se ha tenido en cuenta la toma de anticonceptivos en mujeres, porque como sabemos el valproico es muy teratógeno y conviene por tanto, evitar el embarazo durante el tratamiento.
En lo que respecta a las analíticas, se toman los datos de la analítica más reciente, que se correspondía con la medicación actual, teniendo en cuenta las plaquetas, ALT, AST, bilirrubina, fosfatasa alcalina, proteínas en sangre, amilasa, amonio sérico, tiempo de protombina, PBG (porfobilinógeno) en orina y ALA (delta-amonilevulinato) en orina. Los valores de estos parámetros han sido subdivididos en cuatro categorías: en rango, por encima, por debajo y no solicitado.
En cuanto a los niveles de valproico, se han considerado dentro de rango si se encontraban entre  50-100mcg/ml11., y está indicada su realización en caso de inicio, cambio del tratamiento con ácido valproico o sospecha de incumplimiento (en las notas de evaluación clínica). Si no hay modificaciones, la frecuencia rutinaria de solicitud debería ser de tres meses en adelante, nunca inferior.
Con ayuda del programa Bot plus 2.012, hemos identificado las interacciones del tratamiento completo de cada paciente, registrando el número total de ellas (amplia evidencia, menor evidencia y casos aislados o teórica). Solamente se ha especificado, indicando de que fármacos se trata, que efecto producen y con qué frecuencia, aquellas de amplia evidencia, las cuales se deberían evitar, y las de evidencia menor, que son con las que habría que llevar precaución. Las de amplia evidencia las hemos dividido según tengan o no relevancia en  la clínica.
Los resultados serán expresados en: número total de pacientes que toma valproico, la proporción de ellos que lo hace fuera de indicación, dosis tanto de valproico como de los fármacos asociados expresada en DDDs, los fármacos asociados con mayor frecuencia, las interacciones que se generan con mayor frecuencia, incluyendo las de gran relevancia en la clínica…
Además se ha llevado a cabo un análisis estadístico de los datos buscando asociación entre sexo, unidad, edad, correlación de dosis valproico con otros grupos de fármacos... Las variables cualitativas, han sido expresadas en frecuencia (absoluta y relativa) y porcentaje y para establecer su asociación se han realizado tablas de contingencia, estableciendo su correlación mediante el test de Chi cuadrado con corrección de continuidad o Fisher, según proceda. Las variables cuantitativas se expresan mediante valores centrales (media y mediana), desviación típica, máximo y mínimo, y cuartiles superior e inferior. Para establecer su correlación se utiliza el coeficiente de correlación de Pearson y la recta de regresión. Entre variables cuantitativas y cualitativas, se realizan la prueba no paramétrica, U de Mann-Whitney.
Siempre considerando que había diferencias cuando la p era menor de 0,05.
Los análisis estadísticos se han realizado mediante el programa G-Stat de acceso libre y gratuito13.
 
RESULTADOS
 
De un total de 167 pacientes residentes en el centro Dr. Esquerdo el 7 de julio, se ha identificado una muestra de 53 pacientes que tenían prescrito valproico, divididos en las diferentes unidades del centro (Tabla 1). El mayor número de pacientes que toman valproico se encuentra en la unidad R2, de trastornos de conducta (20 %) y en polivalente mujeres (17%).
Del total de la muestra, 35 pacientes eran hombre y 18 mujeres, con edad media de 50 años y desviación típica de 15 años. La proporción de pacientes que toman valproico es similar en ambos sexos: el 30% de los hombres y el 35% de las mujeres. Solo 2 de los 53 pacientes eran VIH+, y no se encontraron casos de embarazo.
El uso de valproico dentro de indicación, lo encontramos tan solo en 8/53  pacientes, 5 de ellos con trastorno bipolar y los 3 restantes, pacientes epilépticos. Aparte de ellos, 5/53 pacientes se han considerado dentro de indicación extendida, ya que se trata de diagnósticos de trastorno esquizoafectivo. Sin embargo, la gran mayoría (40/53) se encuentran fuera de indicación, tratándose de pacientes esquizofrénicos (27), pacientes con retraso mental sin diagnóstico de epilepsia (9), y el resto (4) de pacientes con afecciones diversas como psicosis ordinaria, síndrome de Asperger, trastorno de la personalidad y adición a sustancias.
La dosis diaria definida (DDD) de valproico es de 1500mg. Al calcular las DDDs de cada paciente, se obtiene una media de 1,26 (Tabla 2). Veintisiete pacientes (51%) de todos aquellos que toman valproico, lo hacen con una dosis superior a 1DDD y seis de ellos (11%) toman 2 DDDs.   
Al revisar las analíticas de valproico, hay dos pacientes de los que no consta ningún nivel. En 43 pacientes los niveles se encuentran dentro del rango (50-100mcg/ml), 7 por debajo y solo 1 por encima. La media es de 71,95 mcg/ml, con una desviación típica de 19,65mcg/ml.
La media de fármacos asociados al ácido valproico es 6, con un máximo y un mínimo de 13 y 1 respectivamente. El 29% lleva asociados entre 1 y 2 fármacos, el 23% de los pacientes tiene asociados entre 3 y 6 fármacos y  el 43% entre 7 y 8. El 5% supera los 8 fármacos en asociación. De todos estos medicamentos, una media de 3 fármacos están incluidos en la división de grupos establecidos.
Siguiendo la subdivisión en grupos de los fármacos asociados, de cada uno de ellos, se ha contabilizado las DDDs con sus parámetros estadísticos. (Tabla 3)
Llama la atención la gran cantidad de pacientes que toman fármacos del grupo 2 (antipsicóticos), además la cantidad de DDDs tan alta con la que lo hacen, alcanzando un máximo de 9,39. Como se puede observar en la Ilustración 1, a medida que aumenta la dosis de valproico lo hace también la de antipsicóticos. Las DDDs del resto de grupos se encuentran dentro de lo que se considera normal.
Al realizar el análisis estadístico de los datos, sólo encontramos diferencias significativamente estadísticas entre la dosis de eutimizantes (grupo 4) utilizadas cuando el diagnóstico está fuera o dentro de indicación, siendo esta mayor en los pacientes incluidos este último. En relación a las dosis de valproico no hemos encontrado diferencias significativamente estadísticas entre grupos. Tampoco en las DDDs de los otros grupos.
En lo que respecta a la toma de omeprazol, hemos encontrado en nuestra muestra a 14 pacientes que lo toman (26%) y por tanto 39 que no lo toman (74%).
Al revisar la toma de anticonceptivos en las mujeres, encontramos que 4/18 mujeres (22%), tienen prescrito algún tipo de anticonceptivo.
Esta polifarmacia produce una media de 3 interacciones. Siendo las más frecuentes las interacciones valproico – clozapina (11), haloperidol- carbamazepina (11); haloperidol- biperideno (15); clonazepam- valproico (25), topiramato- valproico (7).
Las interacciones con valproico, clasificadas por el Bot PLUS 2.0 de amplia evidencia y además con relevancia clínica son con clozapina y carbamazepina, ya que puede producir un descenso de los niveles plasmáticos de los fármacos antipsicóticos con  el consiguiente riesgo de pérdida del control antipsicótico y con fenobarbital, aumentando los niveles del mismo, lo cual puede desembocar en intoxicación.
Los resultados de las analíticas se reflejan en la Tabla 4. El tiempo de protombina, PBG (porfobilinógeno) en orina y ALA (delta-amonilevulinato) en orina los hemos descartado de nuestro análisis, ya que no se había medido en ningún paciente.
 
 
DISCUSIÓN
 
El ácido valproico está prescrito en el centro Dr. Esquerdo en 1 de cada 3 pacientes, lo cual refleja su frecuencia de uso en psiquiatría. Además, como podemos extraer de los resultados obtenidos, que en la mayoría de las ocasiones (75%), es utilizado fuera de indicación, coincidiendo con otros estudios 7, 5, 14.
Esta gran frecuencia, muestra controversia con estudios realizados con anterioridad, sobre los efectos del valproico fuera de indicación. Como muestran dos artículos realizados 15,16por los mismos autores, en referencia al uso de valproico fuera de indicación, los resultados difieren dependiendo de la duración del tratamiento. Al realizar un seguimiento inferior al mes 15, los resultados de la monoterapia con olanzapina o risperidona frente a la terapia combinada con valproico, reflejan mejoría de los síntomas psicóticos superior en la monoterapia en pacientes esquizofrénicos. Al contrario de lo que muestra el estudio realizado durante 12 semanas16, en el que al parecer la combinación con valproico, no solo no mejora, si no que llegaría a empeorar los síntomas medidos con la escala de PANSS (Positive ande Negative Syndrome Scale).
La carga antipsicótica asociada es de promedio 3DDDs. El máximo recomendado en las guías para el  tratamiento de mantenimiento es 2DDDs17. Además, cabe esperar un descenso de la dosis de antipsicóticos si se acompaña de valproico y contrariamente hemos observado que aumentan proporcionalmente.
En lo que respecta a las DDDs de eutimizantes (grupo 4), aumentan considerablemente en aquellos pacientes que situamos dentro de indicación, lo que muestra una alta politerapia en este grupo. Aquellos pacientes con ideas suicidas son los más susceptibles a la politerapia18.Aunque, sin embargo el uso de esta asociación de terapia anticonvulsiva parece no mostrar más beneficios que la monoterapia19, aunque esto es susceptible de estudio.
El programa Bot PLUS 2.0 12  clasifica la interacción haloperidol – biperideno, como una asociación a evitar, por posible hiperpirexia y antagonismo de los efectos del haloperidol, pero en realidad es de común utilización en la clínica para contrarrestar los efectos extrapiramidales. De hecho, los anticolinérgicos centrales usados en combinación con el haloperidol muestran menor frecuencia de efectos secundarios en comparación al haloperidol en monoterapia o que otros antipsicóticos como la clozapina o la clorpromazina20.
Al revisar las analíticas, no hemos encontrado asociación de trombocitopenia y VIH+ en los dos pacientes con éste virus21. Por ello, los casos de trombocitopenia encontrados, podrían ser debidos al uso del ácido valproico16, 22. Aunque debido a la polifarmacia, como ningún paciente toma sólo valproico, la trombocitopenia puede ser debida a otros fármacos, por lo que no podemos establecer una relación causal. Hemos revisado los pacientes con este efecto secundario y solo uno toma clozapina23y otro carbamazepina24.
Las DDDs de Biperideno (Akineton®) como vemos en la Ilustración 2, aumentan a medida que lo hacen las de ácido valproico. Considerando el uso de biperideno como un indicador de la presencia de efectos extrapiramidales, podemos concluir que este efecto secundario es bastante frecuente con el uso de valproico, de acuerdo con lo que indica la ficha técnica1 y lo recogido en numerosos estudios25, 26.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         
Entre algunas de las limitaciones de nuestro estudio se encuentra las que se derivan del diseño transversal de la observación, que hace una fotografía instantánea de la situación pero no permite saber si hay cambios  y mucho menos en qué dirección.
Cuando este fármaco, como cualquier otro, se utiliza fuera de indicación, exige el consentimiento informado por escrito del paciente antes de la administración del fármaco8. En la base de datos no hemos encontrado ningún documento en referencia a él.  En pacientes con trastornos mentales, si son incapacitados, debería ser el tutor legal el responsable, o en caso de ausencia, la institución correspondiente. Esto puede ser estudiado en un futuro para asegurar que se cumplen los derechos de autonomía del paciente.
En conclusión, los datos obtenidos muestran que el ácido valproico es frecuentemente utilizado en la clínica fuera de indicación. Muchos pacientes muestran efectos secundarios que podrían ser derivados de su uso, por lo que se deberían realizar estudios para valorar el balance beneficio-riesgo. Sería adecuado también la propuesta de realización de un protocolo para su uso en estas indicaciones, con el fin de que su utilización sea lo más beneficiosa posible para el paciente, minimizando sus riesgos.
 
 
AGRADECIMIENTOS
Agradecimiento especial a Teresa Martínez y Sara Esplá, farmacéuticas del Hospital Universitario de San Juan, por la realización de la ficha de recogida de datos así como por toda la ayuda que nos han prestado.
Sin olvidarnos del resto de estudiantes y compañeros del Hospital de San Juan que también han colaborado.
Finalmente, agradecer a Emilio Pol, la supervisión del estudio.


 

BIBLIOGRAFÍA

 

(1)   Ficha técnica del ácido valproico. Disponible en: http://www.aemps.gob.es/cima/pdfs/es/ft/60351/FT_60351.pdf. Acceso: 1 de julio de 2014.

 

(2)   Pope HG Jr, McElroy SL, Keck PE Jr, Hudson JI. Valproate in the treatment of acute mania. A placebo-controlled study. Arch Gen Psychiatry. 1991; 48:62-8.

 

(3)   Licht RW, Vestergaard P, Kessing LV, Larsen JK, Thomsen PH. Psychopharmacological treatment with antiepileptic drugs: suggested guidelines from the Danish Psychiatric Association and the Child and Adolescent Psychiatric Association in Denmark. Acta Psychiatr Scand 2003: 108 (Suppl. 419): 1-22.

 

(4)   Nanau RM, Neuman MG. Adverse drug reactions induced by valproic acid. Clin Biochem. 2013; 46: 1323-38

 

(5)   Medrano J, Pacheco L, Zardoya MJ. Uso no autorizado de psicofármacos El nuevo real decreto 1015/2009. Norte de salud mental. 2009; 35: 79-88.

 

(6)   Roehr B. Abbott pays $1.6bn for promoting off label use of valproico acid. BMJ. 2012; 344: e3343.

 

(7)   Horowitz E, Bergman LC, Ashkenazy C, Moscona-Hurvitz I, Grinvald-Fogel H, et al. Off-Label Use of Sodium Valproate for Schizophrenia. PLOS ONE. 2014; 9: e92573. doi: 10.1371.

 

(8)   Disponibilidad de medicamentos en situaciones especiales. Real Decreto 1015/2009 de 19 de junio. Boletín Oficial del Estado, nº174 (20/07/2009).

 

(9)   Garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. Ley 29/2006  de 26 de julio. Artículo 82: estructuras de soporte para el uso racional de los medicamentos en los hospitales.

 

(10)                      WHO Collaborating Centre for Drugs Statistics Methodology. Disponible en: http://www.whocc.no/atc_ddd_index/.

 

(11)                      Goikolea JM. Valproate in bipolar disorders. Psiq Biol. 2008;15 Supl 1:1-14

(12)                                  Bot PLUS 2.0. http://www.portalfarma.com/inicio/botplus20/Paginas/Bot-PLUS-2-0.aspx

 

(13)                      Programa estadístico G-Stat. Disponible en: www.g-stat.es . Acceso: 1 de julio de 2014.

 

(14)                      Medrano J, Pacheco L, Zardoya MJ. Uso no autorizado de psicofármacos El nuevo real decreto 1015/2009. Norte de salud mental. 2009; 35: 79-88.

 

(15)                      Casey DE, Daniel DG, Tamminga C, Kane JM, Tran-Johnson T, Wozniak P, Abi-Saab W, Baker J, Redden L, Greco N, Saltarelli M. Divalproex ER combined with olanzapine or risperidone for treatment of acute exacerbations of schizophrenia.  Neuropsychopharmacology. 2009; 34:1330-8.

 

(16)                      Bowden CL, Calabrese JR, McElroy SL, Gyulai L, Wassef A, Petty F, Pope HG Jr, Chou JC, Keck PE Jr, Rhodes LJ, Swann AC, Hirschfeld RM, Wozniak PJ. A randomized, placebo-controlled 12-month trial of divalproex and lithium in treatment of outpatients with bipolar I disorder. Divalproex Maintenance Study Group. Arch Gen Psychiatry. 2000; 57: 481-9.

 

(17)                      Buchanan RW, Kreyenbuhl J, Kelly DL, Noel JM, Boggs DL, Fischer BA, Himelhoch S, Fang B, Peterson E, Aquino PR, Keller W; Schizophrenia Patient Outcomes Research Team (PORT). The 2009 schizophrenia PORT psychopharmacological treatment recommendations and summary statements. Schizophr Bull. 2010 Jan; 36 (1): 71-93.

 

(18)                      Gazalle FK, Hallal PC, Tramontina J, Rosa AR, Andreazza AC, Zanatto V, Santin A, Kapczinski F, Ceresér KM. Polypharmacy and suicide attempts in bipolar disorder. Rev Bras Psiquiatr. 2007; 29: 35-8.

 

(19)                      Kemp DE, Gao K, Fein EB, Chan PK, Conroy C, Obral S, Ganocy SJ, Calabrese JR. Lamotrigine as add-on treatment to lithium and divalproex: lessons learned from a double-blind, placebo-controlled trial in rapid-cycling bipolar disorder. Bipolar Disord. 2012; 14:780-9.

 

(20)                      Marken PA, Stanislav SW. Schizophrenia.Young LY, Koda-Kimble MA. Applied Therapeutics: The Clinical Use Of Drugs. Sixth Edition. Vancouver. 1995; Chapter 75:12.

 

(21)                      De Santis GC, Brunetta DM, Vilar FC, Brandão RA, de Albernaz Muniz RZ, de Lima GM, Amorelli-Chacel ME, Covas DT, Machado AA. Hematological abnormalities in HIV-infected patients. Int J Infect Dis. 2011; 15:e808-11.

 

(22)                      Trannel TJ, Ahmed I, Goebert D. Occurrence of Thrombocytopenia in Psychiatric Patients Taking Valproate. Am J Psychiatry 2001; 158:128–130.

 

(23)                       Hampson ME. Clozapine-induced thrombocytosis. Br J Psychiatry. 2000; 176:400  

 

(24)                      Taher AT, Arabi M, Sibai H, Nasreddine W, Otrock ZK, Musallam KM, Beydoun A. Carbamazepine-induced thrombocytopenia. Blood Cells Mol Dis. 2012; 48:197-8. 

 

(25)                       R Andrade R, García-Espinosa A, Pérez-Montoto A,  Toledo-Sotomayor G,  Remón-González Y,  Frades-García V. Neuropsychiatric symptoms caused by valproic acid. REV NEUROL 2010;50:62-63.

 

(26)                       Schreur L1, Middeljans-Tijssen CW, Hengstman GJ, Olde Rikkert MG. Cognitive impairment and parkinsonism due to use of sodium valproate. Tijdschr Gerontol Geriatr. 2009; 40:29-33

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 1. Frecuencia de pacientes que toman ácido valproico por unidad.

UNIDAD
TOTAL PACIENTES
PACIENTES CON
ÁCIDO VALPROICO
PORCENTAJE POR UNIDAD
PORCENTAJE  TOTAL
CEEM-1 hombres
19
3
16
6
CEEM-1 mujeres
21
6
29
11
R2
21
11
52
20
R3
18
3
17
6
R4 hombres
16
7
44
13
R4 mujeres
13
3
23
6
POLIVALENTE hombres
23
7
30
13
POLIVALENTE
mujeres
17
9
53
17
GERIATRIA hombres
19
4
21
8
TOTAL
167
53
 
100

 

 

Tabla 2. Dosis de ácido valproico expresada en DDDs.

 
Media
Mediana
Desviación
típica
Mínimo
Máximo
Cuartil
inferior
Cuartil
superior
DDDs valproico
1,26
1,20
0,45
0,33
2,33
1,00
1,67

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 3. Dosis en DDDs en las distintas categorías de interés, asociadas a valproato.

 

* Grupo 1: Ansiolíticos-hipnóticos, más clonazepam; Grupo 2: Antipsicóticos; Grupo 3: Antidepresivos; Grupo 4: Eutimizantes, incluyendo lamotrigina, carbamazepina y litio; Grupo 5: otros antiepilépticos menos pregabalina, clonazepam, ácido valproico, lamotrigina y carbamazepina; Grupo 6: Pregabalina;

 

 

 
 
N
DDDs
Media
Mediana
Desviación típica
Mínimo
Máximo
Cuartil inferior
Cuartil superior
Grupo 1
37
(70%)
1,04
0,50
1,22
0,03
4,00
0,19
1,13
Grupo 2
51
(96%)
3,05
2,75
1,75
0,30
9,39
1,60
4,05
Grupo 3
4
(8%)
1,27
0,88
1,19
0,33
3,00
0,54
2,00
Grupo 4
8
(15%)
0,87
0,80
0,36
0,40
1,35
0,60
1,20
Grupo 5
9
(17%)
0,90
0,83
0,45
0,40
2,00
0,67
0,99
Grupo 6
2
(4%)
0,25
0,50

 

Tabla 4. Resultados de las analíticas.

 

 

En rango
Por encima
Por debajo
No solicitado
Plaquetas
43 (81%)
10 (19%)
ALT
48 (90%)
2 (4%)
3 (6%)
AST
48 (90%)
2 (4%)
3 (6%)
Bilirrubina
15 (28%)
1 (2%)
37(70%)
Fosfatasa alcalina
44 (82%)
4 (8%)
1 (2%)
4 (8%)
Proteínas
29 (55%)
5 (9%)
19 (36%)
Amilasa
29 (54%)
3 (6%)
1 (2%)
20 (38%)

 

 

Ilustración 1. Regresión lineal de las DDDs de ácido valproico frente a las DDDs de antipsicóticos del grupo 2.

 


 

 

 

Ilustración 2. Regresión lineal de las DDDs de valproico frente a las DDDs de biperideno.


 

 

 

 

 

 

Anexo  I

 


NHC:                      SIP:
Servicio:
Edad:                      Sexo:
Fecha de ingreso:
 
 


Cuadro de texto:  
  
AGÈNCIA
VALENCIANA
DE SALUT

HOSPITAL UNIVERSITARIO SAN JUAN

HOJA DE RECOGIDA DE DATOS VALPROICO

 

 

 

 

 

-        Diagnóstico (ingreso/alta):

 

-        Indicación por ficha técnica:

 

-        VIH:

 

-        Embarazo:

 

-        Tratamiento con valproico (indicar pauta y DDD):

r  Tratamiento habitual:

r  Tratamiento al ingreso:

r  Tratamiento al alta:

 

Fármacos asociados y dosis al ingreso
Grupo
DDDs
Fármacos asociados y dosis al alta
Grupo
DDDs
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Grupo
DDDs totales ingreso
DDDs totales alta
Grupo 1: Ansiolíticos-hipnóticos (incluido clonazepam)
 
 
Grupo 2: Antipsicóticos
 
 
Grupo 3: Antidepresivos
 
 
Grupo 4: Eutimizantes (lamotrigina, carbamazepina y litio)
 
 
Grupo 5: Otros Antiepilépticos
 
 
Grupo 6: Pregabalina
 
 
Grupo 7: Biperideno
 
 

 

Analítica al ingreso hospitalario
 
Resultado
En rango
Fuera de rango
No solicitado
Por encima
Por debajo
Plaquetas
 
 
 
 
 
ALT
 
 
 
 
 
AST
 
 
 
 
 
Bilirrubina
 
 
 
 
 
Fosfatasa alcalina
 
 
 
 
 
Tiempo de protrombina
 
 
 
 
 
Proteinas
 
 
 
 
 
Amilasa
 
 
 
 
 
Amonio sérico
 
 
 
 
 
PBG en orina*
 
 
 
 
 
ALA en orina**
 
 
 
 
 

* Porfobilinógeno; ** Delta-aminolevulinato

 

-        Determinación de niveles: 

r  Resultado: 

r  Indicación niveles:

-        Interacciones (indicar número, fármacos implicados y efecto):

r  Número de interacciones totales: 

r  Interacciones de amplia evidencia:

·         Interacción con relevancia clínica:

r  Interacciones de evidencia menor:

 

 

 

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