viernes, 3 de febrero de 2012

¿De dónde procede la práctica de emplear antipsicóticos durante 6-24 meses tras uno o dos brotes psicóticos? No de los estudios.

Antes de meternos en profundidad con el tema, un pequeño dato anecdótico: hemos cambiado el nombre del blog a TecnoRemedio, pero sólo por una cuestión de abarcar más usuarios que consumen otro tipo de fármacos y que perciben la misma problemática con respecto a su relación con los medicamentos (sobremedicalización, ausencia en toma de decisiones, falta de respaldo técnico a sus valores y creencias, exceso de autoritarismo por parte del sistema sanitario, etc, etc). Mantenemos por tanto la filosofía del blog, y el único cambio que perseguimos es el de añadir contenidos.

Y sumergiéndonos en el tema de hoy, iré directo al grano traduciendo las conclusiones de los autores del Schizophrenia Bulletin vol. 38 no. 1 pp. 23–25, 2012, titulado: Antipsychotic Medication for Early-Episode Schizophrenia, una revisión sistemática y meta-análisis muy interesante.Dice así:

“Únicamente hemos encontrado unos pocos ensayos clínicos aleatorizados que estudien el efecto de los antipsicóticos en comparación con placebo o con otras estrategias de intervención psicosocial, en personas que han experimentado unos primeros brotes psicóticos. La evidencia preliminar sugiere que el tratamiento antipsicótico inicial en estos casos puede tener un efecto de reducción del desasosiego (ver figura 1), y como contrapartida, un aumento en el riesgo de morbilidad farmacoterapéutica (iatrogenia) –ver figura 2-. Los datos de los estudios son demasiado escasos para permitir una valoración de resultados sanitarios aportados por los antipsicóticos tras los primeros episodios psicóticos que una persona pudiera experimentar. Esto contrasta sustancialmente con el consenso internacional en guías de práctica clínica de esquizofrenia donde se recomienda expresamente el tratamiento de los primeros brotes psicóticos con antipsicóticos durante un periodo de tiempo de 6-24 meses. Se necesitan urgentemente ensayos clínicos aleatorizados e independientes de la industria farmacéutica que clarifiquen los efectos reales sobre resultados sanitarios de esta recomendación y resuelvan la discrepancia entre el conocimiento que se tiene al respecto (limitado) y la práctica clínica (desenfrenada)”. Nota del traductor: las palabras entre paréntesis son mías y no de los autores originales.

Por ejemplo, si miramos la variable Tasa de Rehospitalización del grupo de antipsicóticos versus grupo placebo, por poner una variable interesante tanto para las personas (que no quieren ingresar en un hospital) como para el sistema sanitario (costes de hospitalización), una vez hecho el análisis de sensibilidad y analizado los resultados sobre el total de la población incluida en el estudio (análisis por intención de tratar), no se alcanza la significación estadística lo que quiere decir que no está demostrada ninguna diferencia clínica relevante: N=127; RR 1,69, 95% CI 0,9-3,0. Otro estudio de los que se incluyeron no encontró diferencia entre la intervención psicosocial y la medicación antipsicótica a las seis semanas en variables psicométricas (resultados menos relevantes a nivel clínico, pero donde suele ser más fácil obtener diferencias como en la Escala MD Global Psychopathology ni en la Global Impression Scale).

Por lo tanto, si el gran consenso de las guías clínicas (sobre todo de las que no se basan en la evidencia sino en “expertos”) y el gran consenso en la práctica clínica de emplear antipsicóticos por 6-24 meses tras uno o dos brotes psicóticos no procede del conocimiento evidenciado en estudios, ¿de dónde procede?



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